Un mensaje inesperado al chat de Whatsapp de HLC fue suficiente para generar un entusiasmo que al parecer nadie tenía por la película de Craig Gillespie: «¿Alguien vio Cruella? Entre Emma Stone y la banda de sonido, ya garpa». Gerardo Martínez y Gabriel Orqueda, con curiosidad el primero y con desconfianza el segundo, quisieron comprobar si Pablo Ventura, autor del comentario en cuestión, estaba en lo cierto. La experiencia no fue la esperada y algo quedó claro: ninguno de los tres iba a escribir sobre la película. Ante tal panorama, decidieron que lo mejor era intercambiar sus opiniones por escrito. El resultado de esa conversación, teoría sobre Fantasía y el cine de Leonardo Favio incluida, es el que se lee a continuación.

Gabriel Orqueda: Ayer vi Cruella. No me gustó nada. Pero primero prefiero escucharte a vos, Pablo, que sos el más entusiasta. O al menos el primero en señalar algún aspecto positivo.

Pablo Ventura: No sé si la palabra es entusiasta. Tal vez esperaba menos. Creo que la película tiene el efecto de cierta pirotecnia: mientras sucede, logra su efecto. No provoca cosas posteriores a su uso. Es inmediatez absoluta. Después se desvanece. Con esto quiero decir que para mí no es aburrida. Uno de los temas para pensar es a qué publico va dirigida la película.

GO: Yo creo que, desde nuestro lugar, no podemos justificarla según el público al que esté dirigida.

PV: No, claro. Señalo eso como un problema de la película en sí.

GO: Ah, ahí sí. Ahí estamos de acuerdo.

PV: El personaje de Emma Thompson me hace acordar al de Meryl Streep en El diablo viste a la moda, aunque acá es un poco peor.

GO: No me gustó una sola escena. Y cada vez soporto menos la utilización del CGI para cualquier cosa.

PV: Perdón por mi ignorancia: ¿qué es eso del CGI?

GO: Efectos digitales, imágenes generadas por computadora. Como los que usó Scorsese en El irlandés, por ejemplo. En este caso, lo hicieron sobre los perros.

PV: Ah, muy molesto eso.

GO: La idea de la pirotecnia me parece muy buena, pero para mí funciona en un sentido negativo. La película es eso: un ratito de luces y artificios; después, nada.

PV: A mí me molestó la necesidad de » suavizar» el tono con el alivio cómico del ladrón gordo. Y el pelo de dos colores… Esa idea ya se usó de otra manera, en otra película, aunque no con el pelo.

GO: ¿En cuál?

PV: Si los colores en el pelo significan la convivencia de dos estados difíciles de conciliar, en Invictus hay una escena en donde Morgan Freeman se está afeitando y en un momento le queda la mitad de la cara cubierta con crema de afeitar. La mitad «blanca».

GO: Pero en ese caso me parece mucho más sutil la utilización. Es un acto cotidiano que simboliza un estado de las cosas. En Cruella es todo evidente, torpe y redundante.

PV: Creo que el mayor de los problemas que tiene es que Craig Gillespie no se decide nunca entre hacer una película jodida o jodona.

GO: Yo pensaba en el discurso, si es que hay uno; en la justificación de la maldad de Cruella.

PV: Vengarse en el cine puede garpar. El problema es Emma Stone, en el sentido de que me parece que está bien, incluso actoralmente, pero distrae demasiado.

GO: Eso está claro: la venganza garpa siempre. El tema es que si la película apunta a un público infantil, o teen -que en sí mismo ya es un problema -, como me dijo Gerardo ayer, no sé si llamar peligroso al discurso, pero sí individualista y conservador. ¿Ella es mala porque la madre era mala? Si es así, me parece una estupidez ese planteo. Aun así, lo que más me molesta es la puesta en escena.

PV: Yo no la detesté porque, como te dije, no esperaba mucho.

Gerardo Martínez: Buenas. Banquen que leo todo y les digo. Pero de base, solo me gustaron tres escenas.

GM: Para mí, sin Stone la película no anda. Ella se la carga al hombro porque es una copada. Y, al igual que a Pablo, a mí me parece que es entretenida pero demasiado larga. Eso la perjudica.

GO: Es larguísima e insoportable.

GM: Y hay una sobreabundancia de soundtrack; eso hace que no sea memorable ninguna canción. Y, además, todo tiene tono de trailer o propaganda de perfume, lo que en algún punto no es del todo malo si tenemos en cuenta la temática.

GO: Estaba por señalar lo de las canciones. Otra utilización redundante o, lo que es peor, sin peso alguno. Si las disfrutamos, es porque ya las conocemos por fuera de la película y porque sabemos que son todos temazos. Pero la verdad es que no hay una sola que se corresponda con lo que se ve. No hay simbiosis, no hay relación. No hay potencia.

PV: Es parte del sentido pirotécnico que hablábamos recién.

GM: La película se cree más canchera y punk de lo que es.

GO: Que se la cree, es verdad. Pero no está ni cerca de ser una película punk. ¿»One Way Or Another» para mostrar el enfrentamiento en la calle entre Cruella y la baronesa? ¿»Sympathy for the DeVil» para configurar definitivamente al personaje? Un desastre todo.

GM: Además, se usa el truco de poner en otra época a alguien canchero y actual para que parezca un personaje adelantado a su tiempo. Lo de la madre cayendo del acantilado es demasiado para chicos, por eso se me hace que es una película teen. Quiere ser mas “edgy” de lo que le da el cuero. Igualmente, la cosa de Cenicienta me parece que funciona bien. Pero el gran problema de estas películas de Disney es que prometen un origen de los villanos sin animarse nunca a convertirlos en villanos de verdad. Solo los reescriben para que sean buenos incomprendidos.

GO: Creo que ese es el peligro al que me refería antes.

GM: Es como si Vito Corleone en El padrino 2 se hiciera policía en lugar de mafioso, anulando lo anterior y haciendo más blando, pero digerible, lo segundo. Todo lo de Anita y Roger diversos o no, no funciona. No tiene sentido el extra con Pongo y Perdita. Son guiños que se pierden en la reescritura.

PV: O la infancia a lo Dickens…

GO: Yo creo que ahí había un punto, un camino por donde ir. Pensé en Oliver Twist, de hecho, pero la película hizo que me olvide enseguida de eso.

GM: Eso me gustó. De hecho, le encuentro cosas en común con Gambito de dama, cosa queme sorprendió; sobre todo porque deben haberse hecho al mismo tiempo. Pero supongo que debe haber algo del espíritu de la época en eso. Incluso las caras de ellas son muy actuales: ojos grandes, medio psychos, hipertalentosas… Ah, y los perros digitales son insoportables. Quería decirlo.

GO: Ganas de que los maten. Aunque no haya ningún perro en realidad. Pero no nos vayamos por las ramas: dijiste que te habían gustado tres escenas. Decime cuáles son.

GM: Las escenas que me gustaron fueron: la del paracaídas, la del camión de basura… y una más que no me acuerdo ahora.

PV: No mientas.

GO: ¿La del paracaídas? No me jodas. ¿Qué te gustó de esa escena?

GM: Es exagerada e ingeniosa. Ella es modista, usa tela, la madre murió de la misma forma. Funciona bien. Y lo exagerado es lo que mejor le funciona a la película. Lo mismo con la basura. Ella viene de ahí, recicla. Esa idea de lo trash también funciona.

GO: Yo lo veo todo burdo, todo torpe, o mal exagerado, si se quiere. Igual lo que más me molesta es la falta de peso. Esa sensación de que no hay nada.

GM: Sí, igual la idea de lo superficial está bien en esta historia. Lo malo es que la historia no tiene una base donde sostenerse. Insisto con que lo de la cosa Cenicienta es lo mejor que tiene.

GO: Que la temática sea superficial no me molesta…

PV: ¿Esa superficialidad no es intencional?

GM: Yo creo que sí.

GO: No, pero yo me refiero a las resoluciones argumentativas, al tratamiento. Mal resuelto todo. Facilista, para decirlo de otra manera. No puedo ver complejidad ni inteligencia en ninguna escena.

GM: El problema es que el personaje de Stone es apreciado por la jefa/madre en todo momento, no solo cuando es Cruella. El arquetipo Clark Kent es mejor si hay desprecio y admiración en sus dos personalidades, respectivamente. La película funcionaría mejor si ella se convierte en la madre. Si se volviese mala y matase a los perros, por ejemplo.

GO: Es lo único que pido: construyan una villana de verdad.

GM: Eso de «la madre murió pero en realidad no era la madre», «los perros murieron pero al final no murieron», le saca a la película todo el punk que pretende tener desde la puesta en escena.

GO: Es un problema grave esto de querer quedar bien todo el tiempo, de no ofender a nadie. Recién pensaba en esto del discurso individualista y conservador que parece tener y que puede ser leído como peligroso: esto de si el motor de Cruella es vengar a la madre o quedarse con la mansión. Y lo peor es que ni siquiera encuentro incomodidad en eso.

PV: Vengar a la madre. Lo de la mansión viene después, de rebote.

GM: Yo no le veo problema a lo del individualismo. Ella es una industrial después de todo. Es una película sobre moda y es una “villana”… ¡me acordé de la otra escena!

PV: ¿La de las polillas?

GM: ¡Esa misma! Esa escena está muy bien.

PV: Es hermosamente cretina esa escena. Tiene algo de pérfido que le juega a favor.

GM: Otro problema que yo encuentro es que ella nunca hace una marca. Me parece muy boludo que ella no saque una marca competidora. A su vez, tampoco tiene sentido que ella compita con la madre porque las ropas que hacen son para públicos claramente distintos. De hecho, la madre no es muy disruptiva originalmente. Y si ella no saca una marca tampoco sirve de nada. Es como que se contenta con arruinarle los desfiles y nada más.

GO: En eso de la distinción también hay otro problema: la película juega con la idea de incorporar lo fuera de norma como rasgo identitario. El pibe modista le dice algo así al principio. Pero eso también se pierde. Es más, me parece que sucede todo lo contrario. La diferencia se usa como disfraz para el bien individual, no como característica distintiva de la personalidad. Y no es que esto me importe, lo señalo como otro camino que la película sugiere al principio y desecha.

GM: Yo huelo muchos ejecutivos con opiniones distintas metiendo mano, y eso hizo que quede todo como un Frankenstein. La mandaron a la pobre Emma a remar en dulce de leche. Es curioso también que no haya score salvo, creo, por una sola escena (la que le roban el silbato a la baronesa). El resto es TODO soundtrack.

GO: Es lo que me dijiste ayer: más que escenas, son videoclips. Muestran una cosa, muestran otra, un ratito cada una, una canción para cada uno de eso ratitos, pero siempre sin la menor relación. Es más, debe ser de las pocas películas, sino la única, que rompe la ecuación “música de Nina Simone = buena película”.

PV: A su vez, tengo que decir que son pocas las películas que usan música de ELO y Deep Purple. Lo de “usan” lo digo como elogio, por supuesto.

GM: Es que ponen tanto que es como no poner nada. Solo recuerdo a Nancy Sinatra cuando ella se empeda.

PV: Cuando aparecen las ratas meten Livin’ Thing, de ELO.

GM: Ah, eso me gustó, lo de los animales sucios, las polillas, las ratas. Se suma a lo de la basura como tema. Lo underground. Eso está un poco tapado pero está.

PV: De hecho, al perro lo encuentra en la basura.

GM: Ah, también está eso. El perro es como un animal puente entre los dos mundos. El blanco y el negro. Ese elemento es interesante. Lástima que queda perdido entre tanta nada. Que la villana se llame la Baronesa me gustó, también. Claro guiño a La novicia rebelde; aunque me pareció boludo que fuera literalmente mujer de un Barón. Pero bueno, es la cosa Cenicienta que dije antes.

PV: Otro tema es el papel de la periodista.

GM: ¿Lo de Anita? Completamente al pedo. Lo meten para referenciar La noche de las narices frías y no sirve para nada. Lo de Roger es todavía peor: en La noche… trabaja de jinglero, por eso canta la canción de Cruella. Acá no tiene sentido más que para el guiño. Y que al final Cruella les mande los dálmatas a ellos, ¿por qué? ¿Y para qué, además?

GO: No me acuerdo nada de La noche de las narices frías.

PV: No vi La noche de las narices frías.

GM: A Disney no le gustaba esa película. Venía de varios de trabajo con La bella durmiente, que económicamente no le rindió -tuvieron que echar como a 500 personas del estudio, creo-, y se encontró con el tipo de historia contemporánea que nunca le interesó: sucede en el Londres de los 60. Y encima aplicaron la técnica de usar fotocopias para los dibujos directos de los animadores, sin tinta en el medio. Otra cosa que no le gustaba. Y además fue un éxito comercial, así que más bronca le dio. Al pobre tipo que se le ocurrió la idea y estuvo atrás del proyecto, Disney lo bardeó de por vida.

GO: Un tipo “cruel”, digamos, como para seguir en tema.

GM: A ese tipo (el de La noche…) le escuché decir en una entrevista que Disney, antes de morir, le tiró una mirada como diciéndole «te perdono» (por lo de la película). El pobre tipo se había quedado mal, y lo más loco es que le había hecho un éxito. La bella durmiente está a otro nivel. La noche de las narices frías no está mal, pero es otra cosa. Lo que no le ayudó al chabón fue pifiarla con la siguiente, La espada en la piedra. Le dio el argumento a Disney para que lo siga bardeando y para hacerse cargo de El libro de la selva, aunque después se murió durante la producción y la terminó el estudio. Pero fue más o menos así la cosa.

GO: Con Pinocho a mí me basta para considerarlo un genio a Walt. Que trate mal a quien quiera después de eso.

PV: Un genio al que le admito talento pero que no me mueve un pelo.

GM: Pinocho, Fantasía, Bambi y La bella durmiente son obras maestras de la cultura popular.

GO: Nos vamos de tema, pero vos tenés una teoría más que interesante sobre Fantasía.

GM: Fantasía tiene mucho en común con Favio. Sobre todo con Nazareno Cruz y Aniceto: música clásica con animación es lo mas kitsch del mundo, pero también es trabajar con dos registros de cultura alta y baja a la vez; es tremendo eso. Favio hace lo mismo con la ópera y las leyendas populares, y con el ballet y el chisme de barrio en Aniceto. En La bella durmiente se logra equiparar el cuento a lo onírico. Es la prolongación de la escena del teatro en el Aniceto y la Francisca: la que baja un ángel con una cuerda. No hay mejor síntesis que esa para la idea.

GO: Leo todo esto y me agarra una sensación de tristeza y bronca al mismo tiempo que no puedo evitar y menos explicar. Lo peor es saber que vienen más películas como Cruella en camino. En fin… ¿Les parece que puede salir una nota en forma de diálogo de todo esto que dijimos?

GM: Yo no creo que haya mucho más para decir sobre la película. Son tantos los huecos que tiene… No son manchas, son agujeros. Ahí te tiré un título posible para la nota.

GO: Creo que me gusta más el título y tu teoría sobre Fantasía que todo lo que dijimos antes.

PV: Y yo al final quedo como el abogado de la película…

GM: Como el abogado del “DeVil”…

Cruella (Estados Unidos, 2021). Dirección: Craig Gillespie. Guion: Dana Fox, Tony McNamara. Fotografía: Nicolas Karakatsanis Música: Nicholas Britell. Reparto: Emma Stone, Emma Thompson, Joel Fry, Paul Walter Hauser, John McCrea, Emily Beecham, Mark Strong, Kayvan Novak, Kirby Howell-Baptiste, Jamie Demetriou, Niamh Lynch, Andrew Leung, Ed Birch. Duración: 134 minutos.