Si hay una película que encarna los deseos de hacer cine a pesar de la situación pandémica, corriéndose del foco de la pesadumbre que el mundo vive y de la monotonía diaria que experimentamos durante la cuarentena, esa es Los visionadores, de Néstor Frenkel, una amalgama entre homenaje y crítica al cine policial argentino realizado fundamentalmente durante las décadas del ochenta y noventa que a su vez rescata un espacio ya extinto: los videoclubes. Con una voz en off que encarna el espíritu de las películas de las que habla, adoptando un tono que juega a tomarse a sí mismo demasiado en serio, Los visionadores nos sumerge en un mundo contradictorio, lleno de droga, violencia, sexo, moralina, Ford Falcon verdes y daikiris de frutilla donde reina la figura de Rodolfo Ranni. Pero detrás de esas imágenes defectuosas y desconcertantes hay otro nombre, menos conocido pero igual de importante: se trata de Cristian Sema, mejor conocido como Raro Vhs, uno de los mayores coleccionistas de películas en ese formato que tiene la Argentina, sin el cual la “Rannix” no existiría. En la entrevista que sigue, Sema nos cuenta sobre su actividad, su relación con las películas y los otros proyectos en los que participó.

Malena Tonelli: ¿Cuándo comenzó esta “Peligrosa Obsesión” con los cassettes?

Cristian Sema: Tengo 37 años, por lo que durante toda mi infancia y adolescencia el VHS fue el principal formato para ver películas, grabarlas de la TV, etc. En mi familia, cuando yo era muy chico, hubo un videoclub, por lo que durante esa época tenía mi pequeña colección de 10 o 15 videos de terror traídos de ahí (Scanners, Hellraiser, Martes 13 parte 5 y 6, etc). Y, en mi adolescencia, cuando llegó el Blockbuster y vendían películas usadas bastante baratas, compré un par más. Recuerdo comprar, por ejemplo, «The Quiet Earth» (https://www.rarovhs.com/la-tierra-quieta/), una película post-apocalíptica muy buena filmada en Nueva Zelanda. Pero, cuando llegó el DVD y la banda ancha de internet para conseguir películas en formato digital fácilmente, tiré toda esa incipiente colección de VHS y me pasé al digital, como hizo tanta gente. Recién en el año 2008, cuando ya era un formato considerado prácticamente «muerto», comencé a coleccionarlo, porque veía que en otras partes del mundo existía el coleccionismo de VHS y en Argentina no había casi nadie conservando esa parte de nuestra historia audiovisual. Mi gusto por el cine y la pasión por conseguir títulos raros me llevó al VHS, además de la memoria emotiva de tantos videoclubes visitados durante mi vida.

MT: ¿Qué es lo que te resulta tan magnético del formato VHS y del cine no canónico?

CS: Las editoras de VHS independientes trabajaban de forma bastante «desprolija», principalmente porque las productoras no les enviaban la información ni la gráfica completa de las películas en esa época analógica. Por ese motivo, muchas veces los VHS más raros se compran «a ciegas», porque tanto los títulos como las tapas y las fichas técnicas que figuran en las carátulas son engañosas. Eso genera una cierta adrenalina al investigar de qué película se trata realmente cada VHS y hace que sea realmente un enigma cuántas películas se editaron. También había muchas editoras «piratas» y muchas de ellas se instalaron incluso antes de que el video hogareño fuese un negocio legal. El 90% del cine que se puede encontrar en VHS es «no canónico», porque en los videoclubes competían en condiciones de igualdad los «tanques» de Hollywood con las películas Clase B o de explotación. Y muchas películas que fueron importantes en su momento en cuanto a alquileres en los videoclubes, luego fueron olvidadas o dejadas a un costado en la historia del cine.

MT: ¿Cómo recordás la aparición de los DVD?

CS: La aparición del DVD fue una revolución. Las primeras publicidades sobre el formato que vi, venían justamente en los VHS (https://www.youtube.com/watch?v=Z6LnyjcSICI). La más famosa era la de Space Jam (https://www.youtube.com/watch?v=547Nd02Uxx8), en la que mostraban todas las características especiales del formato y todo eso te volaba la cabeza. En el año 2000 vi, en la casa de un compañero del secundario, la que yo recuerdo como la primera película que vi en DVD, una película de animación bastante olvidable que se llamaba «Titan A.E.». En ese momento no teníamos reproductores «de mesa» de DVD, sino que recién salían las primeras lectoras de DVD para computadora. O sea, los primeros DVDs los vi en un monitor, no en una TV.

MT: ¿Cuál es el VHS más raro/invaluable que tenés? Ya sea por el diseño de tapa o porque es una película olvidada, o ambas cosas.

CS: Las películas argentinas o latinoamericanas de terror tienen un gran valor para mí y generalmente llaman la atención a nivel internacional porque son escasas. Tengo la edición nacional de «La Casa de las Siete Tumbas» (https://www.rarovhs.com/casa-siete-tumbas-terror-argentino/), que yo creo que es la única copia que circula en el país. Y, además, tengo la edición de USA, que es muy buscada entre coleccionistas de ese país. La edición norteamericana está en español, porque las editaban para la población latina del país, especialmente para el público mexicano. Así como lanzaban mucho cine mexicano, también salieron varias películas nacionales. Proyecté «La casa de las siete tumbas» en un muy pequeño ciclo que organicé hace casi 10 años y asistió Atilio Polverini, el director de la película. Volví a verlo cuando Fernando Martín Peña proyectó la película en un BAZOFI. Lamentablemente falleció el año pasado.

MT: Tengo entendido que recibís muchas donaciones: ¿cuál es el criterio que seguís para elegir con cuáles quedarte? ¿Cuál fue la mejor que recibiste?

CS: Hoy en día trato de pedir fotos del material antes de recibir las donaciones porque ya casi no tengo espacio para nuevas adquisiciones. Últimamente recibí muy buenas donaciones de material grabado de TV bastante inédito. Lo que hago con ese material grabado (no original) es digitalizarlo y hacerle doble backup (en 2 discos rígidos externos). Como te decía, principalmente por falta de espacio. En cuanto a VHS originales, en una ocasión recibí una colección de cine de terror que pertenecía a un coleccionista uruguayo. Entre los hallazgos de ese lote estaba el VHS original de la película uruguaya de hombres lobo llamada «Plenilunio» (https://www.rarovhs.com/plenilunio-1993-terror-uruguayo-de/)

MT: Yendo al arte de tapa de los VHS, ¿cuál fue para vos la mejor época?

CS: Sin duda la mejor época es hasta fines de la década del 80, cuando las carátulas, siguiendo la tradición de los afiches de cine, eran dibujos o pequeñas obras de arte y no simples collages de fotografías.

MT: Cuando decís «simples collages de fotografías», ¿te referís al resurgimiento de esta estética en afiches de películas, o hasta series, en los últimos años? ¿Crees que, en general, son homenajes genuinos o la nostalgia se volvió una especie de commodity?

CS: Me refiero específicamente al modo en que están armados los artes de tapa en las distintas épocas y mi preferencia por las tapas con arte de tapa más «artísticos», aunque muchas veces no reflejan lo que realmente pasa en la película. Recién le dí una mirada a la sección de artes marciales y agarré un VHS editado en 1986 como «Jaguar Vive» (Jaguar Lives, 1979) y «El regreso del tigre» editada en 1996 (Tiger Claws 2, 1996) para ilustrar esta diferencia:

Si bien la nostalgia por la década del 80 se transformó en una moda, también es comprensible si se compara, en general, la calidad de los productos culturales de las distintas épocas. Obviamente, en los 80 había basura también y ahora se hacen cosas buenas, pero si uno mira las 10 películas más vistas año por año o los 10 discos más vendidos, se entiende por qué muchos tenemos cierta nostalgia de esa época. «Stranger Things«, por ejemplo, creo que pone los guiños y evocaciones a la década del 80 de forma muy subrayada y, tal vez, superficial. Pero hay otros productos actuales «ochentosos» que me gustaron mucho, como por ejemplo «Kung Fury» (2015) y el descomunal videoclip hecho por David Hasselhoff con el tema «True Survivor«.

MT: ¿Tenés muchos pedidos o consultas sobre material difícil de encontrar en internet?

CS: Sí, me piden muchas cosas. Muchas veces son pedidos de lo más insólitos. Por ejemplo, ayer le envié videos inéditos que tengo de transmisiones del año 2000 y 2001 de Titanes en el Ring a un chico que está haciendo un documental sobre Vicente Viloni, el luchador de catch que posteriormente se hizo famoso por su personaje en «100% Lucha».

MT: ¿Cuánto hay de tu archivo personal en Los visionadores? ¿Colaboraste en otros proyectos?

CS: Los Visionadores, que se estrenó este año en el Bafici y ahora está disponible para ver en línea, es uno de los proyectos más placenteros en los que participé. Me encargué de todas las digitalizaciones de VHS a digital y aproximadamente el 90% del material de las películas que aparecen son de mi colección. Fue un proyecto que llevamos adelante durante la cuarentena y yo ya conocía muy bien la obra de Frenkel, por lo que no dudé en aceptar.

Con respecto a otros proyectos, esta semana salió a la venta el libro «Slasher – Cuchillos, sangre y cintas de video«, de Mariano Cattaneo, en el que colaboré con información sobre la edición local de algunas películas de terror y con escaneos de varias tapas de películas en VHS que ilustran el libro. Para quienes me piden cosas o simplemente aprecian todo el material que comparto en internet, abrí una cuenta en la página Cafecito (https://cafecito.app/rarovhs/), ya que todo el tiempo tengo que comprar discos rígidos externos más grandes, videocaseteras, películas, etc. Dentro de poco tiempo van a quedar chicos mis 2 discos rigidos externos de 4 terabytes cada uno.

MT: La última: en una pelea final, ¿qué versión de Rodolfo Ranni ganaría? ¿La de “Delito de Corrupción”, “Tiempo de Venganza”, “La Búsqueda”, “El Desquite” o “En Retirada”?

CS: En Retirada tiene al Ranni más jodido de esas películas, pero a su vez tiene la debilidad de no tener su bigote característico. Es una pregunta tramposa esa: Ranni no puede perder.


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