Una bella mañana (Un beau matin, 2022), último largometraje de la realizadora francesa Mia Hansen-Love, abre siguiendo la llegada de la protagonista hasta la puerta de la casa de su padre. Enseguida se advierte que el hombre no encuentra la llave y que ella hace lo posible para tranquilizarlo para que consiga dar con el pomo de la puerta y abrirle. El hombre en cuestión (Pascal Greggory), un ex- profesor de filosofía, padece ceguera, que luego sabemos que es producto de una enfermedad neuro-degenerativa. Su hija Sandra (Léa Seydoux) es una mujer joven, traductora de alemán, que ha quedado viuda hace 5 años y cuida de su pequeña hija de 8 años.

Paralela y casualmente, Sandra se encuentra una tarde en el parque con Clément (Melvil Poupaud), un joven cosmo-químico, casado y con un hijo, que había sido amigo de su esposo. Sandra cree que la fase el amor ha quedado atrás en su vida. Está resignada a la posibilidad de una nueva oportunidad, pero los paseos entre ambos, sus conversaciones, sus encuentros, van dejando entrever una atracción y tensión entre ellos que pronto se convierten en romance. El deseo y el amor son mutuos. Él actúa como un soporte emocional importante para Sandra, dado el momento de vulnerabilidad que atraviesa, pero la complicación es que Clément continúa casado y no puede disolver una familia en el corto plazo. 

Los vaivenes de la relación romántica y del vínculo padre-hija están muy bien construidos por la directora a través del uso del paso el tiempo signado por el cambio de las estaciones, coincidiendo el verano con el inicio del romance y el comienzo de la enfermedad de Greg, para dar lugar al crudo invierno que puntúa el avance insidioso de la enfermedad (que requiere de la internación en un asilo de ancianos) y de las separaciones con Clément. También hay un uso interesante del color signando el rojo de los vestidos veraniegos de Sandra, su despertar en tanto mujer deseante y deseada, mientras que el azul denota más los momentos de amarga tristeza, cuando un padre ya deja de reconocerte o el amor te abandona.

Hurgando en las pertenencias del padre, Sandra descubre escritos suyos y también su vasta biblioteca, que lo representa mucho más que ese cuerpo sufriente y cada vez más aislado e inerte,  y que va inevitablemente hacia la muerte. Aquí frente a la condición trágica de la existencia humana, el arte se revela en su dimensión de trascendencia y de transmisión de un legado. También visibiliza la directora el negocio de la medicina geriátrica privada y la burocracia de un sistema público de salud colapsado, que al sufrimiento físico y psíquico del enfermo, agrega para el paciente y su familia el penoso derrotero en traslados por varias instituciones hasta dar con una cama en un marco de cuidado decente.

En este último largometraje, la realizadora francesa Mia Hansen-Love construye un relato intimista sobre lo dura que se torna la relación paterno-filial, cuando la vejez o la enfermedad comienzan a hacer estragos en los mayores, y los hibrida con una trama romántica. Fiel a su estilo de impronta rohmeriana y que soporta la ficción a partir anécdotas autobiográficas (en esta caso en los últimos tiempos de la relación con su padre), pese al profundo dramatismo que viven sus personajes, éstos nunca pierden la luminosa esperanza en el porvenir.

Un beau matin (Alemania, Francia, Reino Unido; 2022). Dirección: Mia Hansen-Love. Duración: 112 minutos. Autoras y Autores.


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