El último largometraje del realizador francés Dominik Moll, La nuit du 12 (2022), abre con un hombre entrenando en una pista de ciclismo. Se trata de Yonah (Bastien Boullion), un policía que, tras retirarse su jefe, queda a cargo de la unidad criminal.

En la mañana del día siguiente de asumir, ya le toca hacerse cargo de su primer caso: el asesinato de una joven llamada Clara Royer, que fue quemada viva la noche del 12 de octubre de 2016 en una zona residencial en las afueras de Grenoble. Esta situación es tomada en tono de broma entre los policías tratando de ubicar quién de ellos sería el gato negro del caso, animal que merodea las cercanías del lugar del crimen cuando llegan hasta él, signándolo ya con el tono de un caso maldito o fatídico.

Se trata entonces de un policial de enigma donde Yonah y su equipo llevan adelante la pesquisa del femicidio a través de interrogatorios a su padres, a su mejor amiga Nadia (que la vio por última vez al despedirla tras una reunión de chicas, organizada en su casa) y diversos sospechosos varones que tuvieron alguna relación -sea casual o de noviazgo- con ella, con la intención de recoger pistas y pruebas que los conduzcan a dar con el asesino.

La película está planteada desde el punto de vista de Yonah, que se va a ir consumiendo por un caso que no consigue avanzar y que se presenta como sin salida (acá funcionan muy bien las escenas que lo toman entrenando en círculos cerrados en la pista de ciclismo, cada vez con más crispación y frustración). De Clara se dice entre los policías o se la presenta como una chica linda, fácil, que se busca chicos raros. Se trata entonces de un caso que interpela a Yonah en sus propios prejuicios en tanto hombre. En este punto funciona muy bien la escena que sobreimprime sobre su rostro el cabello de los distintos sospechosos del crimen, dando cuenta tanto de su rumiación sobre el caso como de aquello que en sus prejuicios lo iguala con los sospechosos. 

De esta manera, la película presenta, con sutileza y recursos visuales, una sociedad organizada bajo convenciones machistas, impuestas por el patriarcado, respecto de la mujer; punto por el cual cualquiera de los hombres, incluso los que no han tenido vínculo afectivo o sexual con Clara, podrían ser los posibles asesinos, ya que los celos y el castigar a la mujer por su libertad sexual podrían estar presentes en cualquiera de los varones.

Por otra parte, el film presenta también un aspecto de denuncia de las condiciones del sistema policial y judicial debido a la burocracia, al trabajo en largas jornadas mal pagas, a la falta de personal en relación a la cantidad de casos; situación que torna frustrante y desgastante la labor, conllevando (luego de un tiempo) a la desidia y al olvido de los casos entre las pilas de informes y expedientes. En este contexto, es la contingencia de que el caso impacte o marque personalmente a alguno de los involucrados en las diferentes instancias, lo que puede darle oportunidad de tornarse inolvidable y regresar reiteradamente, como el trauma, pugnando por su resolución.

En Le nuit du 12, Moll acierta con el tono del policial de enigma narrado en clave de suspenso, en el uso de la iluminación (ambientes oscuros en los momentos de pesquisa y de conflicto de alguno de los personajes; ambientes con luz de día en los hallazgos e interrogatorios de los sospechosos) y también en la elección de un elenco parejo y solvente desde la interpretación actoral. De esta manera demuestra cómo el cine de género, cuando está bien ejecutado, puede resonar con problemáticas del presente social y cultural y al mismo tiempo mantener interesado al espectador en la trama que está narrando.

Le nuit du 12 (Francia, 2022). Dirección: Dominik Moll. Duración: 115 minutos. Nuevas Autoras – Nuevos Autores.


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