American Pie fue parte de mi educación sexual. Pasé infancia y juventud en un colegio católico en donde o no se hablaba del tema, o se bajaba línea al respecto. Si con mis compañeros hablábamos de las películas, lo hacíamos a través de susurros o en las juntadas donde veíamos alguna parte de la saga. Creo fervientemente que estas películas, junto a otras comedias adolescentes, fueron mejores profesores que los que tuve en aquel colegio. La razón es sencilla: son películas que supieron comunicarse con nosotros. Hoy en día se las puede criticar a nivel cinematográfico, ideológico y por muchas otras cuestiones, pero por aquellos años los adolesentes no pensábamos eso. Todos éramos Jim tratando de ver porno codificado.

De la primera (American Pie, 1999) recuerdo la excitación al ver el tráiler y el detrás de escena en la televisión. No la alquilé porque A) era para mayores de 18, y B) me daba vergüenza pedirle a mi hermana que lo hiciera. La vi una vez muy entrada la noche, sabiendo que mi familia estaba durmiendo y sintiendo el peligro de estar viendo algo pornográfico. Mas allá de alguna que otra escena cercana a eso, el resto es más una comedia chabacana. Pero había alto interesante, esos personajes hablaban de sexo también en susurros, entre ellos, como yo hacía con mis amigos. El acercamiento al sexo, rompiendo tabúes, era similar. La identificación fue exitosa. Hoy en día, si bien algunas situaciones me siguen causando gracia, creo que lo que hace funcionar a las American Pie originales, y no a los Spin-offs, es esa relación entre los personajes. Por eso la segunda (American Pie 2, 2001) siempre me pareció una gran película. Porque se apoya más en las relaciones entre personajes y porque cambia el contexto de la escuela por el de unas vacaciones en la playa con amigos, algo que como joven viví.

De la parte tres (American Wedding, 2003), confieso que la vi por primera vez este año y que cuando se estrenó no la vi porque faltaban Oz, Heather y Vicky. Que falten personajes para mí es una traición, le saca algo a cualquier película. Mas allá de eso, la fiebre por American Pie ya se me había pasado, mi vida hoy es otra y es por esa razón que tampoco la vi. No se trata de una buena película; por el contrario, es la que más atrasa con respecto a todo lo construido en las anteriores. Los gags tampoco funcionan; de hecho, Stifler, que siempre fue el personaje más gracioso y en donde se apoya esta película, no logra salvarla. O capaz sea que la trama que gira en torno al casamiento de los protagonistas no es lo suficientemente fuerte como para volver interesante a la propuesta. Es una película innecesaria, que podría saltearse para pasar directo a la reunión de 2012 y el resultado sería igual.

Hoy, la saga American Pie puede verse como una serie de películas retrógradas, reaccionarias, puritanas y que atrasan en muchas cuestiones. Algo que ya se notaba incluso en el momento en que fueron estrenadas, pero esa «reunión» de la que hablé en el párrafo anterior (American Reunion, 2012), además de ser otra gran película, de volver a reunir a todos los personajes y de preguntarse, como muchas secuelas tardías, por el paso del tiempo en los personajes, tiene algo que la hace aun más interesante que sus antecesoras: nos da la posibilidad de comprobar que el humor de la saga no cambió y nos permite ver cómo nosotros, en tanto espectadores actuales, reaccionamos ante eso. Es un artefacto del pasado que nos hace recordar, en el presente, cómo eran las cosas (y cómo éramos nosotros) hace diez años.

American Pie (Estados unidos, 1999). Dirección: Paul y Chris Weitz. Guion: Adam Herz. Fotografía: Richard Crudo. Música: David Lawrence. Reparto: Jason Biggs, Chris Klein, Thomas Ian Nicholas, Alyson Hannigan, Shannon Elizabeth, Tara Reid, Eddie Kaye Thomas, Seann William Scott, Eugene Levy, entre otros. Duración: 98 minutos.

American Pie 2 (Estados Unidos, 2001). Dirección: J. B. Rogers. Guion: Adam Herz. Fotografía: Mark Irwin. Música: David Lawrence. Reparto: Jason Biggs, Seann William Scott, Chris Klein, Alyson Hannigan, Eddie Kaye Thomas, Thomas Ian Nicholas, Natasha Lyonne, Shannon Elizabeth, Tara Reid, Mena Suvari, Eugene Levy, entre otros. Duración: 104 minutos.

American Wedding (Estados Unidos, 2003). Dirección: Jesse Dylan. Guion: Adam Herz. Fotografía: Lloyd Ahern II. Música: Christophe Beck. Reparto: Jason Biggs, Seann William Scott, Alyson Hannigan, Eddie Kaye Thomas, Thomas Ian Nicholas, January Jones, Eugene Levy, Fred Willard, entre otros. Duración: 102 minutos.

American Reunion (Estados Unidos, 2012). Dirección: Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg. Guion: Jon Hurwitz yHayden Schlossberg. Fotografía: Daryn Okada. Música: Lyle Workman. Reparto: Jason Biggs, Alyson Hannigan, Chris Klein, Thomas Ian Nicholas, Tara Reid, Seann William Scott, Mena Suvari, Eddie Kaye Thomas, John Cho, Jennifer Coolidge, Eugene Levy, entre otros. Duración: 113 minutos.


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