Ant-Man and the Wasp es una película extraña en el universo Marvel. Principalmente porque explota ese toque de comedia y parodia autoreflexiva que es una marca de distinción propia de la compañía desde el estreno del Iron Man de Robert Downey Jr. hace ya una década. Ese cruce de la acción con la comedia se ha extendido en el universo Marvel y, a su vez, ha mejorado los productos que la compañía ofrece: en las dos notables Guardianes de la galaxia y en Thor: Ragnarok, el humor permitió complejizar y a su vez aligerar el costado solemne de los productos Marvel que sobre todo se observaba en las Avengers y en las primeras entregas de la saga de Thor.

Esa tendencia al gigantismo y al drama épico de proporciones mayúsculas, propia del universo superheroico, puede resultar llevadera y disfrutable -sobre todo para los no lectores de cómics- gracias al costado irónico y autoparodico de muchos de los films que la compañía llevó adelante en el último tiempo. Sin embargo, en Ant-Man and the Wasp, quizás por las características propias del personaje en cuestión, este tono de comedia llega a dimensiones superlativas concentrando la trama en este género por sobre el componente dramático de la historia.

Ant-Man and the Wasp es, a su vez, la película menos Marvel de todas, y eso se debe principalmente a su protagonista, el genial Paul Rudd, hombre clave de la comedia americana en los últimos años (que acá además es guionista). Pareciera que Rudd y el director Peyton Reed, responsable de la primera Ant-Man, se apoderaran del personaje y explotaran los caracteres pequeños (valga la paradoja) de la historia, para transformar su periplo en una comedia romántica sobre un padre vulnerable que reinicia su vida con todo lo que eso significa. Rudd está muy bien acompañado por Wasp, interpretada por la hermosa Evangeline Lilly, y por Michael Douglas (Hank Pym, el Ant-Man original), que se transforma en el primer superhéroe de la tercera edad que cumple un rol central en un film de este género.

La película se sostiene en su agilidad y en ese tono de permanentes enredos que nunca cancherea al género porque, en definitiva, Ant-Man, como todo súperheroe, tiene la difícil tarea de salvar al mundo. La novedad, de hecho, es esa conexión con el espectador desde otro lugar. Lo vemos a Scott Lang, o mejor dicho a Paul Rudd sin el traje de Ant-Man, encerrado en su casa, jugando con su hija pequeña, cumpliendo prisión domiciliaria sumido en el juego como antídoto al aburrimiento. Así, esa tragedia minúscula (a diferencia de los problemas de Los vengadores, Ant-Man pareciera ser un superhéroe mucho más mundano) y de carácter privado, se profundiza con el desarrollo de la trama, ya que el conflicto central del film es la búsqueda desesperada que Hank Pym y Wasp (ayudados por el propio Ant-Man) hacen de Janet, interpretada con solvencia por Michelle Pfeiffer.

Ant Man también tiene, dentro de sus anomalías, algo de la ciencia ficción tradicional en ese argumento clásico de un personaje perdido en una dimensión desconocida. De esta manera Ant-Man and the Wasp no deja de ser una película chiquita sobre un personaje contemporáneo para el que los conflictos tienen que ver con cómo criar a una hija en un contexto desfavorable, o con el tradicional argumento spidermaniano de poder conciliar las responsabilidades públicas de ser un superhéroe (todo gran poder conlleva una gran responsabilidad) con las de llevar adelante una vida común y silvestre. La conexión de ambas parejas protagónicas no hace más que potenciar lo sentimental del film, ya que tanto Rudd con Evangeline Lilly como Michel Douglas con Michelle Pfeiffer no hacen más que sacarse chispas potenciando el tono de comedia amorosa que Reed ha sabido hacer rendir en películas anteriores como Abajo el amor (2003) o Viviendo con mi ex (2006).

Más allá de estas distinciones, Ant-Man and the Wasp mantiene claves del estilo tradicional de Marvel, con aceitadas escenas de acción y efectos visuales muy logrados, como los abruptos cambios de tamaño apenas en un pase de magia (cambios que resultan muy funcionales  a la historia que Reed quiso contar y  funcionan como gags visuales que refuerzan el sentido de comedia del film). La saga de Ant Man, además de conectar de modo orgánico con esta pretensión de totalidad del universo Marvel, se fusiona con los eventos ocurridos en Avengers: Infinity War -sobre todo en la notable escena de post créditos- y abre la posibilidad de abordar  problemáticas mundanas sin olvidar lo súperheroico, contando historias mínimas con gracia y sin que estas pasen a ser algo menor ante la constante urgencia de salvar al universo.

Ant-Man and the Wasp (Estados Unidos, 2018).Director: Peyton Reed. Guion: Paul Rudd, Chris McKenna, Erik Sommers, Andrew Barrer, Gabriel Ferrari. Fotografía: Dante Spinotti. Edición: Dan Lebental, Craig Wood. Elenco: Paul Rudd, Evangeline Lilly, Michael Douglas, Michelle Pfeiffer, Judy Greer, Laurence Fishburne, Randall Park, Michael Peña y Bobby Cannavale. Duración: 118 minutos.


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