
1.Cinco personas se reúnen alrededor de una mesa de Los 36 Billares, uno de los bares notables y míticos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El objetivo es hablar de un poeta. Entre ellos está Fito, el hijo del poeta. Es quien comienza a hablar. Se remonta históricamente para recuperar la llegada de los ancestros a la Argentina. Esa intervención original marcará la tendencia que va a seguir Demanda contra el olvido… (López, 2025) a partir de ese momento: la recuperación de una línea histórica que pretende cubrir el trayecto de vida de Raúl González Tuñón. Lo que los cinco participantes de esa mesa –además de Fito González Tuñón, están Oche Califa, Geraldine Rogers, Jorge Monteleone y Eduardo Alvarez Tuñón- irán priorizando es el encadenamiento de los hechos de la vida de Tuñón para construir una imagen histórica del poeta.
2.Entonces, a lo que se asiste es a una sucesión de datos biográficos. La admiración por su hermano mayor Enrique, el ingreso al diario Crítica, sus crónicas de la marginalidad urbana, sus viajes a España y la marca que dejó la Guerra Civil Española, su estancia en Chile y la fundación del diario El Siglo, del PC Chileno. Hay un momento en que ese relato a varias voces parece detenerse. Se escucha una mención al pasar a la relación que establece Tuñón con el peronismo en su momento de surgimiento, pero en ese punto la narración salta y en lugar de sostener esa idea hasta el final de los días del personaje, se desvía hacia las influencias que ejerció sobre la generación de poetas que surgieron en los 60 –las referencias son a José Luis Mangieri y Juan Gelman. Como si solo pudiera contarse a Tuñón en esa época desde la obra de los otros (de la revista La Rosa Blindada a los tangos con música del Tata Cedrón).
3.Es en los márgenes de esos diálogos y en el aporte de otros entrevistados en donde puede intuirse una dimensión diferente de Tuñón, que le escapa a la estrategia de lo estrictamente biográfico. La recuperación de la lengua de los márgenes, el uso de la primera persona para darle voz a los muertos y torturados, la idea de la palabra como herramienta para la transformación del mundo, aparecen como puntas para comprender, al menos en parte, el lugar que ocupa. De la misma manera que la relación que Jorge Boccanera establece con la poesía norteamericana y la influencia que ejerció en poetas latinoamericanos como Efraín Huerta o Nicanor Parra. Son elementos que se plantean como posibles narrativas que podrían profundizarse, pero que la necesidad que impone la lógica biográfica no permite desarrollar como lo están reclamando.
4.Un ejemplo notorio de ese camino tomado puede observarse en la forma en que se menciona la noción del poeta que camina la ciudad sin ir a ninguna parte, sin ningún fin. El diálogo parte de Baldomero Fernández Moreno como introductor de la figura del flaneur y llega a Tuñón como continuador en una ciudad cada vez más grande y focalizado en la zona portuaria con sus inmigrantes de todo el mundo. Pero en lugar de profundizar en la forma en que esa textualidad se transformó en producción del autor, se refugia en la figura de Juancito Caminador, como si el personaje terminara siendo más importante que lo que implicaba como derivación poética.
5.La pretensión de esa forma dialógica es la de dar cuenta de una presunta exhaustividad. Pero lo que no se plantea en ningún momento es el sentido, el para qué intentar ser exhaustivo con la historia del personaje de que se trata. En la forma en que procede Demanda contra el olvido… parece limitarse a un discurso enciclopedista en el que se asume que la historia de una persona se resume en una colección de datos más o menos relacionados entre sí. A fin de cuentas, los cinco participantes del diálogo no discuten sobre Tuñón, no lo analizan, no trazan más que líneas muy básicas e históricas alrededor de su poesía –que además solo aparece bajo la forma de citas de versos recortados y seleccionados: el ejemplo más notable es el texto que se menciona sobre los judíos-. No son conjurados que lo invocan para que su presencia se manifieste a partir de sus palabras en esa mesa: son un grupo que se debate entre la admiración y la nostalgia para exponer sus propias sabidurías históricas sobre un personaje que no terminan de construir en su totalidad en el documental.
6.Un objetivo para pensar el documental es la posibilidad de que incentive al espectador para descubrir –o para explorar nuevas zonas- de la escritura de Tuñón, para sumergirse en su obra y disfrutar de la experiencia, de esa aventura y esa poesía a la que alude el título. Pero al pensar su poesía más como un listado de obras, como un catálogo descriptivo que como una exploración, su potencial llamado a un posible lector se diluye. Aunque quizás el problema de fondo haya que buscarlo en otra parte. Si el documental partía con una limitación presupuestaria y de obtención de material de archivo –lo cual queda en evidencia, aun si es consecuencia de un trabajo de investigación previo limitado o impreciso- pudo haber suplido esas carencias con un más profundo análisis de la obra, en conseguir puntos de vista que ampliaran y enriquecieran la visión sobre el universo del escritor. Esas carencias aquí solo se suplen con las palabras de ese núcleo central, de la presentadora, de algunos entrevistados. Pero el cine no es solamente palabras y sonidos, sino imagen. Ante la limitación del material de archivo –resumido a un puñado de fotos-, la decisión de trabajar la imagen con cámaras fijas, en planos medios o generales, aplana cualquier intento de conseguir, incluso desde la gestualidad, una reflexión que permita salir de la preponderancia de la palabra. Y, sobre todo, por evitar que sea un documental que se puede seguir perfectamente sin mirarlo, eso que termina haciendo que se parezca más a un programa de radio que a una película.
Demanda contra el olvido, poesía y aventura. Raúl González Tuñón (Argentina, 2025). Dirección: Horacio López. Guion: Horacio López, Oche Califa. Fotografía: María Walpen, Tomás Morini. Duración: 75 minutos.
Si te gustó esta nota podés invitarnos un cafecito por acá: