paranoia-movie-poster-1La paranoia, a grandes rasgos, es un trastorno mental referente a los delirios persecutorios. También es una película del australiano Robert Luketic (Legalmente rubia) en la que se ponen de manifiesto consciente o inconscientemente las tensiones del poscapitalismo y el inalcanzable sueño americano.

De manera tímida y mirando siempre alrededor se empieza a tejer la típica crítica al triunfalismo estadounidense. Una crítica puertas adentro del WASP (White Anglo Saxon Protestant) que no deja de marcar los límites del ciudadano ideal. Negros, homeless, Tío Tacos, etc., etc., etc. no son de la partida. En fin, un film con consciencia para la élite.

Paranoia muestra empresas ligadas a la comunicación que se devoran entre sí con tal de acaparar el poder del mercado tan fluctuante y efímero como las normas que lo regulan. Ese vacío dejado por las regulaciones casi inexistentes arrincona a estos pobres empresarios y los condena a sospechar de todo y de todos. Víctimas de la quimera del éxito, son capaces de transgredir las libertades individuales para proteger la “propiedad”. Controladores obsesivos, vigilan y castigan bajo sus propias reglas del vale todo, reflejando el contrafilo de la sociedad de la comunicación. Todos te observan, todo se sabe.

Lo interesante de una película que abusa del fuera de campo y de la invasiva mirada omnisciente es el papel del padre, un viejo ausente y deteriorado que no puede hacerse cargo de sí mismo. Su única herencia es el peso muerto que le impide al protagonista remontar el vuelo individual al éxito. La mirada filtrada por el prisma neoliberal nos devuelve una imagen del Estado deforme y simbólicamente incapaz. Sin autoridad moral, sólo puede mirar hacia otro lado y aceptar el dinero sucio que lo mantiene con vida.

En la ausencia de la ley se gesta la locura, y es esa locura la que lleva al protagonista hasta el abismo para recurrir entonces con angustioso remordimiento a los consejos del padre. El orden es devuelto por la intervención policial, organismo estatal encargado de impartir la ley.

La codicia desmesurada es castigada  y la moraleja peronchokeynnesiana se filtra en el subconsciente WASP que anhela un Estado que le garantice normas de regulación e igualdad competitiva para poder llevar a cabo el sueño americano. Tuvieron su happy ending, volvió el romance, por lo menos entre Estado y empresarios.

Paranoia (EUA, 2013) de Robert Luketic, c/ Liam Hemsworth, Amber Heard, Harrison Ford, Gary Oldman, 106’.


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