Es difícil precisar qué hay de James M. Caín en la versión final de Out of the Past (Jacques Tourneur, 1947), también conocida como Traidora y mortal, Retorno al pasado y La mujer de mi pasado en las diferentes latitudes hispanoparlantes.

Ya desde el vamos, el autor no figura en los créditos de la película, y se sabe que él entró en la primera reescritura de un guión realizado por Geoffrey Homes (pseudónimo de Daniel Mainwaring), autor de la novela Build My Gallows High, en la cual se basa la película.

Finalmente, Frank Fenton reescribió -se dice que mucho- sobre lo ya modificado por Cain, y vaya uno a saber los ajustes que pudo haber hecho el propio Tourneur al guión que, finalmente, solo se le adjudicó a Homes. Fenton, por otro lado, figura como un script contributor, un colaborador.

En una película donde lo ambiguo, la confusión y las oscuridad funcionan como atributos, no podían ser otras las condiciones de producción de su argumento final.

Los motivos de la no-acreditación de James M. Cain pueden ser varios y no necesariamente excluyentes entre sí. Por un lado, tenía fama de difícil, de no llevarse bien con los ejecutivos de los estudios. Puede que su reescritura se viera interferida por demás y no se pusieran de acuerdo entre sí, por lo que se podría atribuir la cuestión a las famosas «diferencias creativas».

Por otro lado, y este no es un motivo menor, Cain estaba dentro de la lista negra macartista, así que por más que su versión les hubiera encantado y todo fuera sobre ruedas en este caso, era poco probable que lo involucraran en los créditos de la película.

Pese a todo esto, se pueden señalar algunas huellas distintivas del autor en la obra final, rasgos que dominaron lo suficiente como para atravesar la mirada de Homes, Fenton y nada menos que la de Tourneur, con absoluta armonía y organicidad. Ante todo, en el tipo de los protagonistas.

Robert Mitchum interpreta a Jeff Bailey (aunque realmente se apellida Markham), un detective retirado, que vive una vida tranquila en un pueblito californiano tan idílico como perdido hasta que el pasado lo viene a buscar y lo lleva nuevamente al mundo de los criminales. Típico de Caín, es un hombre sencillo, rudo, ambicioso, claramente superado por la situación, que intenta mostrarse en control, pero que se sabe perdido, sobre todo, por una mujer. En este caso, Kathie Moffat (Jane Greer) es esa mujer. También un tipo de personaje característico de la obra de Cain, pero con un giro particular. Y quizá se trate de la mejor versión del arquetipo de la femme fatale, sobre todo porque Jeff nunca termina de entenderla, porque se ve enredado en ella, pero a la vez ella también es víctima de su propia telaraña interior. No es solo la mujer peligrosa, casi villana de cuento, que domina al hombre más por construcción misógina que por cristalizar un personaje con matices y complejidades. Ella también quiere huir y su propio pasado la atrapa, y la vuelve a poner en estas situaciones, donde los hombres quieren apropiarse de ella. Donde independencia, plata, poder, amor y traición se entremezclan. Ella es fatale incluso a su pesar. Es la excepción y, a la vez, la superación del cliché.

Por último, otro rasgo habitual de Cain es el tándem masculino, que suele presentarse como una relación de competencia y/o dependencia entre dos hombres, también ambigua y tensa, encarnada en este caso por la relación entre Jeff y With Sterling (Kirk Douglas). Este último, marido de Kathie y quien contrata al primero para que la encuentre y la traiga de vuelta. With, sobre todo ante Jeff, siempre se muestra en control, todopoderoso, como alguien que puede estar o no al tanto de los acontecimientos, como alguien puede estar o no manipulando a todos, apareciendo siempre por sorpresa, con una sonrisa inquietante, falsamente amistosa.

Entonces se conforma una tríada de víctimas-victimarios, una relación de tres compleja y tensa, donde no existe la confianza, prima la confusión y los acontecimientos se dan como causalidades en las que resulta imposible apuntar al responsable original. Todo se funde y confunde, entre humo y sombras.

Tanto que los autores también se entremezclan y superan entre sí, donde uno de los mejores artífices del género deja su huella y viene un maestro de maestros como Tourneur y lo eleva a los cielos cinematográficos. Con Out of the Past como película sucede algo similar: es la suma de todos los rasgos del género, mezclados, fusionados entre sí, lo que la convierte por un lado en un ejemplo paradigmático del noir y por el otro -y quizá por eso mismo-, en una instancia superadora, una excepción. He ahí una ambigüedad casi contradictoria en su propia esencia.

Out of the Past, gracias a esa condición ambivalente, se convierte en un prisma del noir, que refracta un espectro enorme desde su interior y expande los horizontes del género: es tanto un melodrama sórdido como un thriller policial onírico, una de detectives con el final más adecuado y, al mismo tiempo, menos habitual de la historia de Hollywood. Se puede incluso decir que es la película más representativa de lo que el sistema de estudios supo dar y, a la vez, su mayor excepción, lo que confirma la regla. Esto convierte a Out of the Past en una curiosidad, un artefacto único que va más allá incluso del concepto de clásico. Porque muchas veces pensamos en la ausencia de un autor específico, es decir, en el modelo industrial como una instancia despersonalizada, una maquinación, como un artefacto sin alma, pero el hecho de que no podamos saber qué hizo específicamente Cain en ella, que apenas lo podamos entrever junto a otros autores más -y se observe cómo se superan los rasgos habituales y se mezclan con los ajenos-, nos permite observar cómo se  manifiesta en todo su esplendor la verdadera magia del cine: una sumatoria de artistas -los mejores en lo suyo- realizando, nada más y nada menos, que una obra maestra.

Out of the Past (Estados Unidos, 1947). Dirección: Jacques Tourneur. Guion: Daniel Mainwaring bajo el seudónimo de Geoffrey Homes, y con aportes de Frank Fenton y James M. Cain, ambos sin aparecer en los créditos. Fotografía: Nicholas Musuraca. Música: Roy Webb. Elenco: Robert Mitchum, Jane Greer, Kirk Douglas. Basada en la novela Build My Gallows High, de Daniel Mainwaring bajo el seudónimo de Geoffrey Homes. Duración: 97 minutos.


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