Tango-en-el-Tasso

El tango es un género cerrado. Muertos Troilo, Pugliese y Piazolla, su destino consistirá en girar espléndida e intemporalmente en torno a una noria de voces y armonías inigualables. La nueva generación que llegó al tango en los últimos veinte años hace su música con plena conciencia de ello. Acho Estol  es uno de los milicianos de este grupo de edades y procedencias musicales diversas; Dolores Solá –su esposa- y el grupo La Chilinga que Estol dirige interpretan la música que él compone; canciones en el borde del tango y de cualquier género, si por borde se entiende una visión detallista y delicada, irónica y plagada de armonías audaces.

El Torquato Tasso es uno de los lugares de Buenos Aires en donde estos sonidos viejos de odres nuevos se elaboran y hacen oír. Alrededor de él gira la película de Estol. Dividida en capítulos, el primero está dedicado a los clásicos que todavía siguen en actividad. Leopoldo Federico, el violinista Mario Abramovich, Atilio Stampone u Horacio Salgán hablan sobre la/su historia del género. Susana Rinaldi parece un puente entre ellos y la diversa generación siguiente: la gran Lidia Borda, el bandoneonista Julio Pane, Ariel Ardit, el Cucusa Castiello. Hay una idea de circularidad, de pase del testigo entre estas generaciones de padres e hijos putativos o reales (Horacio y César Salgán),  ida y vuelta de impredecible dialéctica entre la deslumbrante grandeza de una música destinada a repetirse sin crecer y la vitalidad de sus intérpretes. Tal vez haya en esta dualidad una de las tantas señales posibles brindadas por este país que parió al tango; la película deja la puerta abierta para esa y otras reflexiones.

Hay también y a nuestro pesar un espejo que empaña un poco la celebración posible. Estol elige filmar su película en un ralentí moroso que prácticamente no abandona nunca el devenir de sus protagonistas; decisión estética que parece querer distanciarlos de la sobreabundancia parkinsoniana del clip pero acaba por ser una especie de contratara. A lo largo de la película uno termina añorando la sequedad de los clásicos para empuñar la cámara, la despojada quietud que permita el eterno tiempo presente de las músicas y las voces, la intensidad de los testimonios, como en la demasiado breve y bella escena en donde el pianista Flavio Giraudi toca rodeado de otros pianos, un momento de esos que a falta de un nombre mejor llamamos poesía, otro de los nombres del tango.

Tango en el Tasso (Argentina, 2011), de Acho Estol, c/ Leopoldo Federico, Horacio Salgán, César Salgán, Mario Abramovich, Susana Rinaldi, Adriana Varela, Ariel Ardit, Julio Pane, Cucusa Castiello, Lidia Borda, Atilio Stampone, Hugo Rivas, Néstor Marconi, Dino Saluzzi, Rodolfo Mederos, Dolores Solá, 90´.


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