Hasta donde yo sé, Netflix tiene dos formas de generar contenido que llama “original”, ese que va rubricado con la N roja. Por un lado, están las producciones de cero: tienen una idea o un guión, ponen plata, contratan un director, un elenco y sale la película. Casi siempre el resultado es, con suerte, mediocre. Por el otro, las películas terminadas que la empresa compra, vaya uno a saber por qué, y estrena en la plataforma. Es decir, siempre es un tema comercial, no hay duda de eso, pero cada tanto aparece una joya que hace que uno se pregunte a quién se le ocurrió o quién vio en esto una oportunidad de hacer plata.

Esto último pasa con la buenísima Wheelman, que en 80 minutos tiene más acción, ideas y pasión que todo el resto de los tanques multimillonarios que salen semana a semana juntos.

La historia es sencilla. Un tipo normal, que se suma a la lista de los héroes sin nombre del cine, acaba de salir de la cárcel y para pagar una deuda con unos mafiosos que cuidaron a su familia mientras estuvo en cana, termina haciendo de conductor en un golpe a un banco. Obviamente, todo sale para el culo y el pobre hombre termina metido en una especie de guerra de mafias.

Toda la acción, a un ritmo imparable, transcurre en un par de horas de una noche lluviosa en Boston. Hasta la hora, la cámara no sale del auto del protagonista, ni siquiera cuando el propio conductor se baja (en esos momentos la cámara lo espera adentro, con el espectador), dándole a la película el punto de vista del coche. Recién al final eso cambia por unos momentos hasta que Wheelman (así lo bautiza uno de los chorros cuando él se rehúsa a dar su nombre) se sube a otro auto. Este es uno de los mayores aciertos del debut de Jeremy Rush . El otro es el sin nombre que personifica el duro Frank Grillo, generalmente un más que confiable secundario y que acá se carga toda la historia sobre sus espaldas. Todo es él, todo pasa por él y su teléfono y sus casi 300 “fuck”, que ponen a Wheelman como una de las películas con más “fuck» de la historia (sí, hay una entrada de Wikipedia que rankea las películas con más “fuck”).

Si bien el resultado final no es un derroche de originalidad –podría funcionar como un hermano menor de The Driver (Walter Hill, 1978) y Drive (Nicolas Winding Refn, 2011)–, es un dignísimo exponente del viejo cine de acción puro y adrenalínico, honesto y divertido, que se sostiene con herramientas puramente cinematográficas, de esas que no sobran hoy en día.

Wheelman (Estados Unidos, 2017). Guion y dirección:  Jeremy Rush. Fotografía: Juan Miguel Azpiroz. Música: Brooke y Will Blair. Reparto: Frank Grillo, Caitlin Carmichael, Garret Dillahunt, Wendy Moniz, John Cenatiempo, Slaine, William Xifaras, Precious White. Duración: 82 minutos


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