Vivimos en la sociedad del control y de la vigilancia. Un gran panóptico pareciera controlar todos nuestros movimientos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Gilles Deleuze allá por la mitad de la década del 80 del siglo XX explico con notable sagacidad el pasaje de las sociedades disciplinarias en donde las instituciones como la escuela, la fábrica y el hospital organizaban la vida de las personas a este mundo en donde lo que prima es un control autoimpuesto que se desarrolla al aire libre. Ese autocontrol es lo que hace que el sistema funcione a pesar de los efectos que produce en el cuerpo social. Sobre esa idea de la observación generalizada e indeterminada es sobre lo que hace foco el cineasta Yeo Siew Hua en Ojos extraños, que es sin duda una de las grandes películas de los últimos años. La película se centra en la desaparición de la pequeña hija de una pareja que en una primera instancia pareciera estar unida a pesar del shock que implica la tragedia de la desaparición de la menor. A medida que Yeo Siew Hua sumerge al espectador en el relato comprendemos que no todo pareciera ser lo que se ve a simple vista. Disfrazada en un primer momento de un convencional relato policial el director singapurez construye una película que termina siendo por un lado un ensayo cinematográfico filosófico sobre el poder de la mirada y a su vez una notable película de genero inclasificable que oscila entre el Hitchcock de La ventana indiscreta (Rear window, 1954) y el melodrama intenso de Douglas Sirk o mas acá en el tiempo, de Pedro Almodóvar.

La película inicia mostrando a la pareja en el parque junto a su hija pero rápidamente como si se tratara de un juego de cajas chinas descubrimos que eso que estamos viendo es el registro policial de aquella tarde. Esa primera reflexión sobre la mirada en un sentido funciona como una síntesis perfecta de la puesta en escena que lleva adelante durante todo el film Yeo Siew Hua. A medida que las cámaras comienzan a indagar en la vida de la pareja comenzamos a observar la extrañeza que emana de ese vínculo y de a poco la sensación de sospecha pareciera empezar a recaer sobre todos los protagonistas del relato.

Esa sensación de posible culpabilidad es incómoda porque destruye la posibilidad de empatía casi con cualquier personaje de la película pero a su vez es la tesis central del relato que apunta a que todos somos extraños y anormales si la mirada se posa demasiado tiempo sobre nosotros. Una vez que el entramado policial está desarrollado con claridad el director hace un giro inesperado. El foco principal de atención deja de ser la pareja para pasar a centrarse en un acosador que filma mujeres para encontrar placer en entablar un vínculo con ellas desde el anonimato.

Desde el momento en el que la película se centra en el observador oculto todo se resignifica. En ese juego cinéfilo en la segunda etapa pareciera evocarse la figura de Michael Haneke sobre todo en lo relacionado con el envío de videos prohibidos realizados por desconocidos lo cual es el eje central de esa extraordinaria y olvidada película que es Cache (2005)

Ojos extraños además del maravilloso artefacto específicamente cinematográfico que es funciona porque refleja la brutal dependencia subjetiva que los sistemas de vigilancia producen en los sujetos. Vivimos en una aldea global gobernada por un panóptico omnisciente del que pareciera imposible salirse. Esa percepción pesadillesca es lo que captura Yeo Siew Hua y eso es lo que finalmente termina produciendo esa sensación de opresión y culpabilidad que recae sobre todos los personajes de la trama. Esa hipervigilancia lo único que hace es potenciar la fragilidad de los sujetos que parecieran estar derrotados por un dispositivo que se supone nos promete conectarnos con los demás pero que no hace más que dejarnos solos y lastimados. A cuatro décadas de la profecía de Deleuze el capitalismo sigue prometiéndonos un futuro de felicidad utópica al alcance de la mano y nos da a cambio una experiencia de alienación y soledad que es muy difícil de detectar. Ojos extraños es una película extraordinaria porque nos hace pensar en el mundo en el que vivimos y logra conmovernos con las herramientas del cine que desde que existe es sin dudas el arte de la mirada

Ojos extraños (Mo shi lu – Singapur, Taiwán, Francia, Estados Unidos,2024). Dirección y guion: Siew Hua Yeo. Fotografía: Hideho Urata. Edición: Jean Christophe Bouzy. Elenco: Chien Ho Wu, Kang Sheng Lee, Anicca Panna, Vera Chen. Duración: 126 minutos.

Si te gustó esta nota podés invitarnos un cafecito por acá: