zrtn_010p5151a3c2_tnUn día el cine de zombies dejó de ser una filial del cine de terror y se volvió un género autónomo, para beneplácito de sus cultores y fans. Luego, se produjeron películas a granel, sin demasiado criterio, como quien fabrica chorizos. Algunas están buenas, otras no. La calidad dispar es un riesgo que viene implícito en todas las producciones en serie. En fin, no existen géneros puros, así que las películas de zombies se mezclaron con otros géneros, dando lugar a películas de zombies en clave de humor, películas de zombies y cine catástrofe, películas de zombies y terror gore, etc.

Arranca Invasión zombie y no se entiende muy bien de qué se trata esta vez. Drama familiar que, sabemos, es apenas un prólogo. ¿Y después qué? ¿Otra parodia? ¿Otra película de supervivencia? ¿Cine catástrofe? Estalla el conflicto que aguardábamos con impaciencia y nos dejamos llevar por la historia, que reclama nuestra atención con urgencia, no tenemos tiempo de pensar en cuestiones formales ahora, debemos seguir el hilo de los acontecimientos. Luego habrá tiempo para pensar. Es raro sentirse desorientado con una película de zombies. O sea, es una película de zombies, se supone que es un género archiconocido, que no debería presentar ningún desafío. Sin embargo, esa sensación de desorientación persiste. Bien. Punto a favor.

Seok-Woo (Yoo Gong) es un oficinista atareado, consumido por su trabajo de alto rango en una empresa. Es el padre de Soo-An (Soo-An Kim) y está divorciado. El día de su cumpleaños Soo-An le reclama a su padre que quiere ver a su madre, quien vive lejos. Seok-Woo, pese al contratiempo que le significa, decide llevar a su hija junto a su madre. Toman el tren, pero algo inusual sucede. Algunos pasajeros comienzan a experimentar cambios físicos, se ponen violentos y atacan a otros pasajeros. Al principio parece un episodio aislado, pero enseguida nos damos cuenta de que el asunto es grave y no tardará nada en salirse de control. Han sido infectados con un virus, que se expande rápidamente. La única alternativa para sobrevivir, será atravesar el tren, de vagón en vagón, hasta llegar a la cabina y aguardar instrucciones. El escenario de vagones copados por zombies a la zaga de humanos, transmite con acierto la sensación de encierro y claustrofobia.

train-to-busan-20164017De ahí en más, el argumento se las ingenia para introducir ciertas nociones morales y filosóficas, tanto en los supervivientes como en el espectador. A partir de la incomodidad que generan los debates sobre la lucha por la supervivencia, aparecen ciertas ideas a propósito del poder, de la fuerza física, del valor de la comunidad y la familia. Nos preguntamos hasta qué punto vale la pena sobrevivir cuando esa supervivencia implica una violencia excesiva y, en algunos casos, refleja el egoísmo y la mezquindad que afloran en situaciones de emergencia, de manera impulsiva. Sobrevuela, inevitable, la idea del sacrificio, de morir por causas justas. Los mecanismos de relación en una comunidad reducida en estado de emergencia sirven como ejemplo del funcionamiento de la sociedad, con la ulterior inquietud sobre la naturaleza de la civilización. Ya sé, todas las películas de zombies llevan implícito ese subtexto, pero algunas películas son mejores que otras.

¿Existe una categoría que podríamos denominar «películas de zombies de corte existencialista»? Pienso en la genial 28 Days Later, de Danny Boyle. Invasión Zombie no llega a tanto, pero pivotea en ese universo, donde la lucha por la supervivencia aparece teñida de cierta poesía apocalíptica. No se trata tanto de una cuestión de credibilidad o realismo, en comparación con otras películas similares, sino de un desplazamiento de lo fantástico, en favor de lo humano. Las decisiones de último minuto, cuestionar lo justo, lo mejor y lo peor que habita nuestro mundo interior, lo que nos hace ser y padecer nuestra humanidad, afloran en cada escena, en cada gesto, en cada personaje. Hablar de moralejas sería un desatino, pero hay una sabiduría en los personajes, ganada a fuerza de prueba y error. Esa sabiduría se transmite al espectador, de manera implícita, sutil. Consigue volverse pedagógica, en el buen sentido: se aprende mucho sobre la naturaleza humana ensayando catástrofes reales o potenciales.

traintobusan1Quizás para marcar un contraste, Invasión Zombie se reviste de una solemnidad que, por momentos, es demasiado lacrimógena. El drama familiar, la tragedia, gana protagonismo hasta un punto en el que los zombies finalmente quedan desdibujados. No es un defecto, pero casi. El guion es sólido y la película sabe sostenerse, pero el último tercio se empantana. En más de una ocasión, pensamos que la película finaliza, sin embargo sigue y sigue. Hay algunas vueltas de tuerca más o menos ingeniosas, algunos chistes desperdigados con cuentagotas.

Me da la sensación de que podría haber sido una película mucho más arriesgada y salvaje y no lo es. Intenta un abordaje serio, basado en los seres humanos y sus emociones y el resultado conforma, pero no deslumbra. Al final es sólo una película bien llevada, con escenas de acción y de tensión, que se resuelven oportunamente. Merece la atención de los fans de las películas de zombies. Merece la atención de cualquiera que busque un poco de drama y acción y tensión en la pantalla grande. Nada más. Nada menos.

Aquí puede leerse un texto de Juan Pablo Susel sobre la misma película.

Invasión zombie (Busanhaeng, Corea del Sur, 2016), de Yeon Sang-ho, c/ Yoo Gong, Soo-an Kim, Yu-mi Yung, Dong-seok Ma, 118′.


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