Transcripción de la charla que mantuve por chat con Hernán Ballotta. Puede ofender a quienes se hayan conmovido con la película. Hay unas cuantas puteadas y un ataque al uso políticamente correcto de ciertos eufemismos.

HB: ¿Qué te pareció Caballo de guerra?
MV: Una mierda.
HB: ¿Tanto?
MV: Sí.
HB: No esta tan mal. Tiene algunos momentos bochornosos, pero también grandes momentos.
MV: Los grandes momentos son nada más que uno o dos, y el todo es superfluo, la emoción es superflua, eso no lo perdono. Para mí está muy mal, pésima. Los grandes momentos son grandes momentos técnicos sin alma.
HB: No creo que le falte alma. Ese es mas el problema de Hugo. La cuestión es que es alma mal dirigida, mal intencionada.
MV: No me interesa una en función de otra: la emoción que consiga Caballo de guerra es prepotente y banal, a fuerza de primeros planos enfáticos. Los planos generales son otra cosa, en muchos casos grandiosos, gratuitos pero espectaculares (la carga de caballería, el fusilamiento). Pero Spielberg no deja nada para construir.
HB: El cine de Spielberg es un cine de primeros planos con música grandilocuente de fondo. Ese es el nexo entre lo maravilloso en pantalla y la sala de cine. Coincido en la prepotencia y en lo discursivo de su postura humanista.
MV: Ahí no hay nada maravilloso, o nada que me maraville, si querés. Se puede meter bien en el orto esa película, el caballo, la guerra, esa Irlanda de piedras sin filo, y la mar en coche.
HB: Yo creo que hay maravilloso, pero es efectista. De ultima prefiero algo que movilice a la fuerza como esto, que una película sin estilo como El artista.
MV: De vuelta, estás comparando, puedo suponer que El artista es una mierda, pero yo no prefiero a Caballo de guerra en lugar de nada. No, calculo que El Artista puede ser la nada misma. La de Spielberg tiene entidad y por eso me permito odiarla.
HB: A eso voy, esa entidad le da un peso especifico, y eso es un valor en sí mismo.
MV: Para mí es un valor que va más allá de la película, es Spielberg, 40 años de cine, etc.
HB: Entiendo lo del autoritarismo del autorismo. Igual, las raíces cinematográficas de la película tienen mas de 40 años. Pero de todos modos me parece una película que apuesta y puede que salga perdiendo, pero al menos lo hace.
MV: No sé qué es el autoritarismo del autorismo, pero en todo caso lo más probable es que algo así me resulte simpático. El que no me cae simpático es Spielberg, que más que un autor es un tecnócrata.
HB: Spielberg no es un tecnócrata. Zemeckis es un tecnócrata, George Lucas, Cameron es un tecnocrata radical. Hugo tiene bastante de tecnócrata.
MV: Spielberg también lo es, cuánto más sentimental más tecnócrata.
HB: Si es tecnócrata es por manipulador, y ahi Hitchcock tambien caería en la volteada.
MV: Pero Hitchcock es un perverso confeso, que es lo que justifica su manipulación. Spielberg es -en el cine que vale la pena (hago la aclaración)- el representante de la cultura norteamericana de la inocencia, que es la mentira más grande que existe. Estoy viendo Kaspar Hauser. Lo demás me chupa un huevo, la verdad.
HB: Pero es una inocencia que se reconoce frágil, una inocencia vaciada. Por lo menos en el ultimo Spielberg, el mas interesante.
MV: Quizás me des pruebas y me convenzas, pero el discurso de Spielberg no se reconoce frágil jamás. Podrá jugar el juego de la fragilidad, pero Spielberg es un nazi (a propósito de judíos racistas, clasistas o prepotentes de otro tipo, es increíble lo que hace Cronenberg con Freud en A Dangerous Method).
HB: Lo es en tanto una mueca de la inocencia prepotente de su cine anterior, como la inocencia programada de fabrica en Inteligencia artificial.
MV: A ver, me interesa eso: ¿cuándo ves un quiebre en la prepotencia?
HB: O la cara de Dakota Fanning, y en especial sus ojos en Guerra de los mundos. Para mi el ultimo Spielberg es una puesta en crisis de lo que hizo antes, después de su agotamiento en los 90.
MV: Muy fino para mí, pero la cara de Dakota Fanning es más complejo como signo que la de pelotudo que le pone a este chabón durante toda la película. Ah, Inteligencia artificial me emocionó a lo bestia en su momento, al modo de Hugo, aunque aquella es sobre la madre y esta sobre el padre. Pero no sé si me pasaría lo mismo en una segunda visión.
HB: Es cierto lo del pelotudo de ojos claros de esta, pero en ese mismo sentido los primeros planos del caballo son como una gran broma.
MV: Me parece que tu mirada es mucho más compleja y rica que la de Spielberg y la está dotando de unos sentidos que no tiene (no tiene un sentido del humor tan fino ese señor, es más, tiene muy poco sentido del humor, salvo en la gran escena de las pinzas)
HB: Puede ser, a veces pasa.
MV: El de las pinzas es un gran gag, no una gran escena. Me quedé con ganas de revisar Al azar Balthasar para ver si pueden trazarse similitudes y discrepancias.
HB: Pero me dio la sensación que un primer plano de un caballo con la música de John Williams no puede ser otra cosa que una parodia. Yo creo que Spielberg estaba pensando en esa película cuando la hizo. También se podría ver junto a Crin Blanca, y esa se puede revisar más fácil que es corta. Igual ese gag es interesante, porque a veces me da la sensación que se esta haciendo un poco el boludo con el tema de la guerra.
MV: A mí me parece que la parodia es una forma de ironía cuya sutileza excede a Spielberg, y que si en la cara de caballo lo hizo, le salió de chiripa. No sé a qué te referís con lo de hacerse el boludo, pero yo pienso que la guerra no le importa un carajo.
HB: Dejame ilustrártelo con una historia, en relación a la escena de fusilamiento de los pibes alemanes. Hay un comico yanqui, Louis Ck (un genio absoluto) que en un stand up dijo que la mala palabra que más odiaba era «the n word», que es lo que usa la gente políticamente correcta para no decir «nigger», o sea negro. Dice que es una palabra cobarde porque hace que el interlocutor la diga en su mente, mientras que el tipo que dijo «the ‘n’ word» sale indemne.
MV: Brillante.
HB: Me parece que Spielberg hace lo mismo con esa escena porque es demasiado «humanista» para mostrar el asesinato de dos pibes, pero aun así quiere que lo veas en tu mente. Por eso se hace un poco boludo.
MV: Estoy de acuerdo, pero yo creo que eso no es hacerse el boludo, sino que es una HIJAPUTEZ, y con la sexualidad pasa algo parecido durante toda la película.
HB: Yo no vi muchos signos de sexualidad, más allá de Emily Watson sosteniendo objetos fálicos durante toda la película.
MV: Porque están reprimidos: los caballos son putos, los oficiales ingleses también, hasta diría que incluso los hermanos, y el abuelo se manduca a la nieta si me apurás: de lo que estoy hablando es de lo mismo que hablaba el cómico ese, de unas sugerencias perversas que exponen al oyente pero no al emisor del discurso, que es quien no las admite siquiera para sí. Cuando el caballo se enreda en el alambre de púas estamos cerca del núcleo enfermo de Spielberg, pero incluso ahí nos quita la sangre, como nos quitó la muerte en batalla mostrando a los caballos sin jinetes (que es visualmente increíble), como sustituyó las armas de los perseguidores de ET por linternas cuando la remasterizó para DVD. ¡¡¡HI-JO DE PU-TA, HI-JO DE PU-TA!!!
HB: La falta de sangre en esa escena me hizo mucho ruido, pero sí es una película casta, también es una película impoluta.
MV: Y es lo que la hace reveladora de lo que me gusta llamar el inconsciente de las películas, porque la hace abstracta.
HB: Siempre es un problema ser impoluto en tiempos de guerra, pero esos momentos abstractos son los que mas me gustaron. Los caballos sin jinete son impresionantes.
MV: A mí me gustó el de los caballos sin jinetes, no el del alambre de púa. Son los más atractivos porque la verdad de la milanesa está ahí: en esas abstracciones.
HB: Seguro, y hasta ahí no llega ese humanismo rompepelotas.

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