La segunda jornada comienza con un cruce entre cine y literatura. Maracanazo, de Alejandro Zambianchi, se basa en el cuento Una sonrisa exactamente así de Eduardo Sacheri. La analogía de la gesta heroica de Uruguay frente a Brasil en el Mundial 1950 y la conquista de una mujer en un café céntrico se corresponden mediante el montaje paralelo: escenas del café y animaciones del legendario partido de fútbol sellan ese vínculo. Con espíritu borgeano, en Maltempo (Alan Borodovsky) dos hermanos italianos pobres defienden el honor del nombre -el objetivo es recuperar el reloj del padre- y se baten a duelo en una partida de billar con dos ricos franceses. El cortometraje juega con el destino borgeano en relación al sentido de la vida del hombre y su coincidencia con la muerte. Sin embargo, en este aspecto, Borodovsky se permite una licencia narrativa y el final del cortometraje no termina en tragedia.

En continuidad con tópicos que recorren la literatura, A medida, de Mikel Anaya, aborda la venganza de una alumna abusada por su profesor de violoncello. Sofía es modista y recibe el encargo de un traje para su ex profesor. El saco queda corto de mangas y es ese dato el que adelanta, junto al plano detalle de un hacha, la concreción de la venganza: la amputación de las manos. En este material el sonido es tan importante como la imagen: la respiración, los gritos de la tortura, el rechinar de la corrida de muebles dan indicios al espectador sobre el fuera de campo. El efecto perturbador del sonido se contrapone a la armonía de la música de Bach. Si de sonido se trata, en Pulso, de Ana Laura Monserrat, un alumno imita a su profesor de música electroacústica al componer una pieza con el pulso de los sonidos del corazón de su novia. Detrás del elitismo y la exigencia del profesor, se esconde un personaje siniestro que compone a través de los latidos y respiraciones de sus víctimas.

Corp de Pablo Polledri es un trabajo de animación a partir de ilustraciones con el  trazo simple y limpio característico del realizador. A través de pirámides -compuestas por recuadros a la manera de viñetas que contienen a diferentes actores sociales-, Polledri representa la lógica de los poderes empresariales y políticos. Las problemáticas del capitalismo: plusvalía, sustitución del hombre por la máquina, concentración de la riqueza, corrupción, contaminación ambiental son denunciadas desde un punto de vista humorístico.

La temática de género vuelve a la pantalla, esta vez con tres cortometrajes: La restauración (Leandro Druventi), Bienvenida Nur (Gabriel Bertini) y Fantasma#8 (Leandro Cerdá). En La restauración Ana restaura una máscara indígena. Durante el desarrollo del corto  el espectador asiste a este proceso; solo al  final se devela que Ana es golpeada por su marido. En Bienvenida Nur una mujer islámica residente en Buenos Aires realiza las tareas domésticas, usa el velo en público, todas acciones que, junto con el silencio, construyen la subjetividad de esta mujer que espera a su prima. Fantasma#8 se compone de primeros planos en blanco y negro: una mujer es acariciada y violentada por varios manos, en una especie de metáfora sobre la objetivación de la mujer y la violencia de género.

En esta segunda jornada también hay espacio para los pueblos originarios con Al silencio de Mario Cocolo y La canoa de Ulises de Diego Fló. El primero es el viaje de un padre por la cordillera para dar sepultura a su pequeño hijo. El dramatismo y la poesía de este trabajo reside en el tiempo en el plano de los paisajes imponentes y desolados, junto con el sonido del viento. En La canoa de Ulises se pone en cuestión una tradición de la comunidad guaraní: la construcción de canoas. Un anciano intenta transmitir este legado a un adolescente. Sin embargo este se ve más interesado en la música. La particularidad es que el chico rapea en lengua guaraní y en él conviven culturas en contacto (la cultura guaraní y la cultura de masas),  la tradición y lo nuevo. La historia transcurre en la selva misionera en las que se destacan los colores y los sonidos de la naturaleza.

El último cortometraje de la competencia nacional es una propuesta diferente a lo visto durante las dos jornadas. Se trata de Onión de Juan Pablo Zaramella que pone al new age bajo la lente camp. Jessica (Paloma Contreras) asiste a una clase gratis de yoga zodiaco. La instructora (Valeria Lois) le da un mantra: a partir de la repetición del mismo, Jessica viajará por el universo Onión en una proliferación de imágenes por demás disparatadas. Es destacable el enorme trabajo de animación que recrea el universo Onión y la producción del arte en el que abundan los objetos kitsch y los colores chillones al estilo arte pop. A lo que se le agrega lo grotesco de las marcaciones actorales de un elenco que se completa con Marco Antonio Caponi en el personaje del novio de Jessica.

Aparte de la competencia nacional e internacional se proyecta el cortometraje invitado La frontera producto del taller de realización audiovisual de Pinamar. El largo invitado en esta oportunidad es La luz incidente de Ariel Rotter.

Ya pasada la medianoche, se da paso a la tradicional Pantalla Abierta -popularmente conocida como «Paralela”- proyección de los cortometrajes no seleccionados para la competencia. La misma se caracteriza por su particular código de visionado: se permite el cotillón, el abucheo, las chistes y  risas sobre el material proyectado, que a veces cuenta con la presencia del realizador en la sala.


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