
Desde siempre el cine es acción. Eso es lo que lo diferencia principalmente del otro arte con el que esta inevitablemente unido que es el de la literatura. En un libro, el protagonista puede sumergirse en la introspección utilizando herramientas puramente discursivas. Los personajes literarios hablan, dicen, piensan y hacen. En el cine, la imagen los obliga principalmente a hacer. Por eso escapan, corren, se salvan de peligros y a veces mueren de mil maneras posibles. Esa diferencia, que no es menor, podemos observarla nítidamente desde los inicios del cine. Allí tenemos a Buster Keaton evadiendo grandes peligros desde los inicios de la historia del cine manejando una locomotora en El maquinista de la general (The General, 1926) o a Harold Lloyd colgado de un reloj en El hombre mosca (Safety last, 1923) solo para dar algunos ejemplos ilustres.
Jackie Chan es parte de este linaje de héroes que el cine produjo y globalizó a escala planetaria por todas las latitudes desde la década del 80 del siglo pasado. A sus 71 años podemos observar a la estrella hongkonesa en una excelente forma saltando y corriendo de acá para allá durante los 141 minutos que dura Operación Sombra. La película dirigida por Larry Yang es un placer para los amantes del cine físico que catapultó al propio Chan como uno de los íconos del cine de superacción. La historia no es demasiado original pero no es eso un impedimento para el disfrute, como sucede en gran parte del cine policial en donde la gracia del interprete es tan valiosa como la sutileza del argumento.
Operación Sombra sucede en Macao, una región administrativa de China. La trama enfrenta a un grupo de ladrones expertos en cripto-estafas liderados por un criminal curtidismo y que, al igual que Chan, pareciera replicar y respetar los códigos de un mundo que ya no existe más. Ese contraste entre el mundo digital y ultra tecnologizado y estos dos personajes que parecieran provenir de otro universo es el punto fuerte de la película. Es tal la conexión entre Jackie Chan y el villano compuesto por Tony Leong Ka-Fai que, por momentos, la historia pareciera pasar a un segundo plano, pero el virtuosismo visual de Larry Yang para las secuencias de acción hace de Operación Sombra una experiencia infrecuente incluso desde lo sensorial para los espectadores acostumbrados a los efectos digitales del cine de acción contemporáneo.

La película conecta con el presente desde el vértigo propio de este mundo en donde la velocidad pareciera ser el primer adjetivo que define al tipo de cine que se hace en la actualidad. El tono de Operación Sombra es clásico y funciona como una especie de homenaje velado al cine de policías y ladrones. El contraste entre dos personajes a simple vista opuestos que finalmente terminamos descubriendo que tienen más cosas en común que sus supuestas diferencias, tiene un ejemplo canónico en el contrapunto que llevan a cabo Al Pacino y Robert De Niro en Heat (1995). Es sobre esta referencia sobre la que hay que pensar la trama de Operación sombra. Ese clasicismo es lo que ayuda a frenar la velocidad y parar la pelota para que finalmente aflore la belleza.

El final con su previsible ‘continuará’ es lo menos interesante de toda la película y reinscribe a Operación Sombra en el universo del cine de superacción contemporáneo. Más allá de ese defecto, a esta altura inevitable y propio del cine contemporáneo, las dos horas y veinte de acción y de tensión que llevan adelante sus dos protagonistas nos muestran que el futuro del cine depende del dialogo que los nuevos cineastas establezcan con el pasado y con la tradición. Operación Sombra se sumerge en las aguas de la evocación para construir un cine actual y poderoso. Como decía Spinetta mañana es mejor.
Operación Sombra. (The shadow’s Edge, China/Hong Kong, 2025). Dirección y guion: Larry Yang. Fotografía: Tiantian Qian. Edición: Yibo Zhang. Elenco: Jackie Chan, Tony Leung Ka-fai, Zhang Zifeng, Ci Sha, Wen Junhui. Duración: 141 minutos
Si te gustó esta nota podés invitarnos un cafecito por acá: