1. Hace unos años se editaba “Acceso directo”, un libro sobre Andy Cherniavsky. Su subtítulo explicitaba el recorrido que el libro seguía: “Memorias de una fotógrafa del rock argentino en los años 80”. No tan curiosamente, en la tipografía de la tapa del libro se igualaba el apellido de la autora con la frase “en los años 80”. El interés del libro se resolvía entre el recorrido biográfico de Cherniavsky y el anecdotario relacionado con su trabajo como fotógrafa ligada al rock argentino de esos años. Siguiendo con la explosión del mercado editorial ligado a los libros sobre música -cuyo límite aún no se visibiliza-, el libro de Cherniavsky apuntó a ese nicho, más que a trabajar sobre la relación con la fotografía. De allí que los años 80 y el rock argentino se convertían en el centro del relato.

2. En “Acceso directo” había una sola voz, la de Cherniavsky recuperando sus memorias. Un puñado de imágenes en un insert central daban cuenta del trabajo de la fotógrafa, lo que dejaba sensación a poco. El desafío de Expuesta, en todo caso, era evitar convertirse en una réplica ilustrada del libro de Cherniavsky. Hay un punto en el que evidentemente lo logra: la profusión de imágenes, esa sensación de acceso -ahora sí- directo a un archivo portentoso, distancia al film de Raspo de la memoria en forma de libro. Pero hay un punto en el que no logra sortear el problema: Expuesta se sostiene, como el libro, únicamente desde la voz de Cherniavsky. Lo que termina ocurriendo es que para quien haya leído el libro, el recorrido que ensaya la artista suena repetido, sin descubrimientos ni novedades, recurriendo nuevamente a esa mixtura entre biografía personal y anecdotario de su participación en la escena del rock argentino.

3. Pero pongámonos en el lugar de quien no haya leído el libro. La trayectoria y la obra de Cherniavsky abarca 40 años, que la llevaron a ser considerada inevitablemente “la fotógrafa del rock” -solo Nora Lezano podría discutirle esa corona-. De alguna manera, su obra se construye como una historia fotográfica del rock argentino. O, como señala al comienzo del documental, la artista: “mi archivo se convirtió en un diario de vida”. Allí se pueden atisbar dos caminos posibles para encarar el trabajo. Entre lo personal y lo colectivo se produce una bifurcación ante la cual el documental de Raspo no termina de tomar una decisión. Es esa indecisión la que afecta en parte al resultado final: al no inclinarse de lleno por el diario personal o por la visión sobre ese colectivo rockero, parece quedar siempre a media agua. El problema es que Expuesta se vuelve entonces, parte diario de la vida de Cherbiavsky y parte diario de la escena del rock, corriendo en paralelo, alternándose en la centralidad que van asumiendo a lo largo del relato.

4. La centralidad de la voz de Cherniavsky no solo refuerza la idea de la puesta en pantalla de las memorias personales. También produce un efecto monocorde, que no se limita a la voz única. Pero quizás el mayor problema de esa voz central y única sea que la elección de lo anecdótico -es decir, la focalización en el rock argentino de los 80- deje de lado un perfil más reflexivo sobre el propio trabajo y una amplificación de la obra que para el documental parece detenerse en las sesiones caóticas con el Charly García de los 90. No es que Cherniavsky no pueda reflexionar sobre su obra, sino que el documental parece no interesarse en buscar ese perfil. Salvo unos pocos momentos en los que Cherniavsky se enfrenta a su propia obra, pensando en las fotos más allá de recordar el momento en que fueron tomadas, parece poder trasponerse esa línea y generar un mayor interés.

5. Expuesta podría pertenecer también a esa corriente del documental que en los últimos años parece haber encontrado en la obra de fotógrafos, un elemento a explorar desde lo cinematográfico. Pero, en verdad, solo comparte ese estatus básico con la serie sobre Alberto Haylli (Una verdad revelada) o el documental sobre Eduardo Longoni (Una mirada honesta). Puede pensarse que su matriz se acerca más a la serie sobre Adriana Lestido (La mirada de Lestido), pero incluso allí donde el relato de Lestido es central, se complementa con la mirada de otros fotógrafos. Esa ausencia aquí, pone de manifiesto la imposibilidad -al menos en el documental- de situar la obra de Cherniavsky desde un lugar ajeno a la mirada propia. Lo que falta es esa mirada que le sirva de contrapunto y que le permita salir de lo personal para situarse en un contexto más amplio.

6. En el documental, la ausencia no es la de la obra. Esta aparece, como lo señala el título, expuesta en buena parte de su magnitud, en tanto el archivo se abre para su registro documental. Pero allí radica su problema: el título mismo señala que se trata de una exposición. Una sucesión de cuadros colgados en una pared virtual que intentan ser sostenidos por un discurso que, en la mayor parte de los casos, se remite a las circunstancias históricas en que fueron realizados. Lo cual no es, en sí mismo, materia despreciable. Sin embargo, desde lo cinematográfico y desde la concepción de un documental, parece algo limitado. Lo que falta en Expuesta es lo que ninguna exposición puede revelar por sí sola, y que el documental, en este caso, no se preocupa por explorar: qué es lo que la fotografía de Cherniavsky significa para el rock argentino, qué le dio de nuevo y en qué lo modificó desde la imagen, desde lo artístico. Desprovista de lo reflexivo, Expuesta renuncia a formular un planteo que supere esa exhibición de imágenes, limitando todo hallazgo a la puesta en pantalla de una enorme cantidad de fotos representativas de un tiempo y a la lucidez que pueda expresar Cherniavsky en algún momento de su relato. Cuando alguno de esos elementos aparece (el montaje de imágenes de los espectáculos del Centro de Artes y Ciencias; la idea de que las fotos registran el anticipo de lo que después serían los grupos masivos del rock; el planteo sobre las fotos de los shows como “cazar, poner el ojo en la mira y disparar”), el documental se ilumina y muestra lo que potencialmente pudo haber sido. Cuando no, parece estar reconociendo sus propias limitaciones para avanzar más allá de la sucesión de fotos grandiosas que pasan unas tras otras como si se tratara simplemente de un álbum que se pone ante los ojos del espectador.

Expuesta (Argentina, 2022). Guion y dirección: Eduardo Raspo. Fotografía y Cámara: Milagros Chain. Dirección de Arte: “Andy” Cherniavsky. Ambientación: Augusto Latorraca. Edición: Fabio Pallero. Sonido: Javier Stavropulos. Música: Lui Piluso. Duración: 76 minutos.


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