Nada de lo que ocurre en El teléfono negro está librado al azar, sino que, por el contrario, es una muestra del poder narrativo de Scott Derrickson, realizador un tanto irregular que con el proyecto indicado puede dar muestras de talento, tal como ocurrió con Sinister (2012). Allí no solo trabajaba con las herramientas sonoras para crispar los nervios del espectador, sino que también construía un relato sobre una familia signada por la muerte. Todo lo contrario ocurrió en su siguiente película, Deliver us from Evil (2014), un relato desganado en donde se veía incapaz de ofrecer algo diferente a la historia de un policía investigando un caso sobre una posesión demoníaca. Su única incursión en el cine de superhéroes fue con Doctor Strange (2016), su película más despersonalizada, ya que entró en una maquinaria industrial que busca que todos los proyectos sean similares estética y discursivamente y que, como una serie, dé paso al siguiente eslabón de la cadena Marvel.

Según rumores, Derrickson quiso salir de la fórmula de esa maquinaria y ante la negativa de los ejecutivos de Marvel terminó abandonando la secuela de Doctor Strange. La decisión no pudo ser más acertada, el género de terror es en donde se lo nota más cómodo. Pero esa no es la única buena decisión; con el afán de repetir el éxito de Sinister, el director volvió a colaborar con el mismo guionista, C. Robert Cargill, lo trajo de vuelta a Ethan Hawke y a James Ransone y siguió explorando algunas ideas que siempre rondaron en su cine, sobre todo la relación entre la violencia sociocultural y su efecto en los niños.

El protagonista de El teléfono negro es un niño llamado Finney que vive en pueblo donde el terror acecha en cada esquina. Desde esa camioneta negra que circula alrededor de su colegio, pasando por unos compañeros que lo golpean hasta un padre que lo ignora y golpea a su hermana. Es en la creación y desarrollo de ese aterrador mundo y en el lazo de amistad entre los dos hermanos donde la película encuentra sus mejores momentos. No es el único lazo que habrá. Finney tiene amistad con todas las víctimas que son secuestradas y en esta relación simbólica se da a entender que él será el próximo en la lista.

El villano se llama El raptor y tiene un parecido físico con el niño protagonista; incluso se intuye mediante algunos sutiles diálogos que también fue víctima de abuso. El personaje de Ethan Hawke tiene un hermano que inicia su propia investigación al igual que lo hace la hermana de Finney. Hay, por supuesto, una gran diferencia: ella tiene un don, puede ver mediante sueños algunas imágenes que la ayudarán a resolver el caso. En cambio el hermano del raptor, inmerso en el mundo de las drogas, no puede ver ni lo que ocurre en su propia casa.

Todos estos detalles valiosos chocan con algunas decisiones formales cuestionables. La primera es la necesidad de Derrickson de verbalizar varias situaciones, sobre todo lo que le dicen los fantasmas a Finn (qué hacer, cómo actuar, cómo golpear) con el objetivo de escapar. Esta decisión atenta contra el suspenso mismo de la película, porque al saber de antemano lo que el niño va a hacer, solo resta esperar su visualización, lo cual genera cierto hastío, cierta redundancia. La otra decisión es la de incluir una investigación policial chata que no ofrece nada y que nos retrotrae a los peores momentos de Deliver us from Evil; una investigación que solo está puesta ahí para darle un sentido al final, en donde queda claro que los hermanos se tienen solo a ellos para defenderse del mundo adulto y sus problemas.

El teléfono negro es también un “coming of age” representado en el nombre de su protagonista Finney, quien en la última escena prefiere que lo llamen Finn, dando a entender el paso a otra etapa de su vida. Pero, además, y dentro del contexto de la película, también se trata del “fin” de una época por el hecho de que transcurre en 1978; es también el fin del personaje de Ethan Hawke pero sobre todo es el fin de un personaje pasivo que deja que la violencia que lo rodea lo engulla sin hacer nada. En cada aparición de los fantasmas Finn no solo va creciendo, sino que también aprender a defenderse del mal del mundo.

El teléfono negro (The Black Phone; Estados Unidos, 2021). Dirección: Scott Derrickson. Guion: C. Robert Cargill y Scott Derrickson. Fotografía: Brett Jutkiewicz. Música: Mark Korven. Reparto: Ethan Hawke, Mason Thames, Jeremy Davies, James Ransone, Madeleine McGraw, E. Roger Mitchell, Andrew Farmer, Kellan Rhude, Rocco Poveromo, Troy Rudeseal, Michael Banks Repeta, Miguel Cazarez Mora, Rebecca Clarke. Duración: 102 minutos.


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