
En La cena (2025) el realizador español Manuel Gómez Pereira aborda el clima opresivo de los comienzos de la España franquista en 1939, a poco de culminar la guerra civil, con las claves de la comedia, que operan como suerte de efecto catártico y de tentativa de justicia poética a través del arte.
Coproducción hispano-francesa, se trata de la adaptación cinematográfica de la obra de teatro La cena de los generales (2008) del dramaturgo español José Luis Alonso de Santos, que llega precedida del premio a Mejor Guion Adaptado (Joaquin Oristrell, Manuel Gómez Pereira y Yolanda García Serrano) en los Premios Goya 2026. La película mantiene el tono del original teatral e hibrida entonces el drama histórico y la comedia, apelando al humor negro, al enredo y a la sátira política, envolviéndolos en una narrativa de suspenso.
Para celebrar la victoria en la Guerra Civil, el general Francisco Franco ordena organizar una cena de gala junto a los generales en el Hotel Palace. Allí se dirige entonces el joven teniente Medina (Mario Casas) para poner en marcha estas órdenes, pero se encuentra con un obstáculo: el Hotel funciona ahora como hospital de campaña y el personal de cocina, de raigambre republicana, se encuentra en prisión. La astucia de Genaro (Alberto San Juan), su gerente, consigue que sean liberados por un día para poder cumplir las órdenes del General Franco, pues se trata de un encargo que tiene que salir perfecto y que solo este cuerpo de chefs de alta cocina puede realizar, sin que le cueste la cabeza a Medina. Al mismo tiempo, la diplomacia mediadora de Genaro logra que éstos consientan a cocinar para su enemigo, viendo allí una oportunidad de escapar.
La película juega entonces allí con las intrigas que se tejen tras bambalinas en la cocina, sirviéndose de la idea de que la venganza es un plato que se sirve frio. Y Genaro, primero reticente al plan de fuga, luego consentirá a operar como el organizador de los arrebatados impulsos de revancha de los cocineros, que podrían costarles la vida.

Uno de los aspectos interesantes de la película es la estratificación social de los personajes y las adscripciones políticas en función de ellas. Genaro como gerente del hotel es monárquico, los cocineros como trabajadores organizados son republicanos, mientras que los meseros, que bien puede representar a esa clase media servil con aspiraciones de ascenso social, suscriben al bando nacionalista. La polarizada partición de España, que resuena en el presente, se plasma en el tironeo romántico entre el humilde conserje Ángel (Oscar Lasarte), que representa el amor genuino, y El rubio (Carlos Serrano), que trae promesas de bienestar económico; respecto de María (Nora Hérnandez), la cantante de la orquesta femenina, que bien puede representar, munida con su vestido rojo pasión y sangre, a España.
La película también da cuenta del escándalo que implica realizar esta fastuosa cena en medio de una España económicamente devastada, al retratar el contexto social de ciudadanos que hacen colas para proveerse de raciones, presos que se hallan en condiciones inhumanas y soldados extenuados y mal alimentados.
Más que como una película coral -ya que no todos los personajes tienen el mismo desarrollo y caracterización, resultando incluso el de Franco poco aprovechado-, la película encuentra sus vectores en los personajes de Medina, encabezando el lado nacionalista y de Genaro, encabezando el bando republicano; personajes en torno a los cuales se construye además la línea de la comedia romántica. Así ambos deberán ceder algo, para poder estar juntos. Del lado de Medina, se trata de la represión de los sentimientos homosexuales tras la fachada de su apariencia viril, del lado de Genaro, de deponer sus inclinaciones aristocráticas y dejar de jugar de neutral; al comprender que la expresión de su homosexualidad no puede tener lugar en el proyecto franquista.

La composición visual en la paleta de color y la iluminación virada al sepia apunta a traducir la ambientación en la época, pero resulta su aspecto más flojo, al derivar en cierta estetización artificial propia de lo televisivo, más que de lo cinematográfico.
Entre arribistas y aduladores que ven al franquismo como posibilidad de crecimiento económico, otros que depositarán en él promesas que se verán rotas, y pequeños héroes anónimos, La cena funciona entonces gracias a la química de la dupla Casas – San Juan, que brinda interpretaciones convincentes y orgánicas, al uso del humor como catarsis del terror opresivo (sin caer en banalizaciones), y a las resonancias que la coyuntura política adquiere en el presente cuando el totalitarismo de unos pocos siempre acecha.
La cena (España-Francia, 2025). Dirección: Manuel Gómez Pereira. Guion: Joaquín Oristrell, Yolanda García Serrano y Manuel Gómez Pereira. Fotografía: Aitor Mantxola. Edición: Vanessa Marimbert. Elenco: Mario Casas, Alberto San Juan, Asier Etxeandia, Antonio Resines, Nora Hernández, Elvira Mínguez, Óscar Lasarte, Martín Páez, Toni Agustí. Duración: 106 minutos.
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