Plantearse una biografía cinematográfica de Borges es todo un desafío; por un lado, por la inagotable vastedad del universo que ha creado el escritor argentino y por otro, porque para estar a la altura de ese universo, hay que evitar los típicos clichés del género biográfico. ¿Ésta Biografía de Jorge Luis Borges se halla a la altura del desafío que significa abordar lo borgiano?

El primer acierto de esta biografía es abordar a Borges como un territorio misterioso, por momentos adorable, por otros temible. De esta manera, la película evita convertirse en la ilustración en imágenes de una sucesión de anécdotas de vida. Es así que lo que surge primero como un encargo del  Institute for Studies on Latin American Art en Nueva York con el objetivo de registrar los objetos de uno de los acervos borgeanos más completos, se transforma luego en un fascinante documental biográfico en el cual el realizador argentino Mariano Llinás, junto al académico argentino Ernesto Montequin, se lanzan a la aventura de explorar, cartografiar y expandir el universo Borges con el espíritu detectivesco de dos investigadores que, al modo de la célebre dupla de Holmes y Watson, intentan descifrar el enigma oculto en la escritura borgiana. Y no por nada tanto la lupa como la cámara aparecen aquí como objetos de la puesta en escena, homólogos y relevantes en la pesquisa.

El documental desactiva entonces el abordaje tradicional basado en entrevistas a académicos especialistas en su obra o a personas de su vida que lo conocieron, para partir de los objetos mismos: de sus manuscritos, de lo que otros han escrito sobre él, de entrevistas que le han realizado y de material fotográfico, para construir desde allí y también desde los lugares por los que transitó su vida, esta biografía homenaje al gran escritor argentino.

En la primera parte de este viaje, que sigue una cronología lineal, se abordan los manuscritos de su poesía, de sus cuentos y postales. El periplo por las tierras borgeanas comienza entonces en su adolescencia en Ginebra y en los últimos años de su vida, que pasó en esa misma ciudad. La filmación de este tramo incluye su tumba, alrededor de la cual se arremolinan poéticamente las hojas de otoño y se sacuden las aguas del Ródano, anticipando el melancólico final del mismo.

El derrotero sigue en Buenos Aires, en Uruguay y en los países a los que viajó para dar sus conferencias cuando ya era un escritor reconocido. Incluso se sigue la pista de la referencia a los lugares reales que aparecen mencionados en sus cuentos y poesías. De los manuscritos surgen como interesantes las tachaduras, las llamadas al pie, las anotaciones, que hablan de un Borges que piensa su obra mientras la trabaja, que es consciente de que va a ser leído en su posteridad y que, por ende, cifra su biografía póstuma en los propios manuscritos de su obra, a la espera de que alguien la descifre y la componga. Borges se autobiografía como otro de sí mismo, como desde afuera, por procuración de Montequin y Llinás en un desdoblamiento, como en Borges y yo.

En la segunda y la tercera parte se aborda el archivo de lo que otros han escrito sobre él: el diario de su esposa, entrevistas en revistas de la época, y también el archivo fotográfico. Aquí es donde el documental adquiere un tono más lúdico, fiel al estilo borgeano, al introducir Llinás su propia mirada y su característico sentido del humor con los que interpela al espectador. Se trata éste de otro gran acierto del documental: evitar la solemnidad para con el Borges prócer de estatuaria que se ha construido con los años, para acercarlo así al espectador en la línea del juego y del humor que él mismo tenía, al construir apócrifos que hace pasar por reales y un espacio de bibliotecas, senderos y jardines laberínticos en los que perderse es la manera de encontrarse.

De esta manera, es interesante el efecto que se va produciendo a lo largo del documental. Lo que empieza como una pesquisa que va desde la ficción literaria a la realidad de los lugares, se desplaza a la realidad de su vida: la relación con su madre, sus amores no correspondidos, su infeliz casamiento, el divorcio y la felicidad del goce sexual que llega en la madurez; que paradójicamente comienza a ser invadida cada vez más por la ficción, por el juego, por el humor.

Al mismo tiempo, esta biografía, tiene el mérito de abordar el territorio borgeano sin eludir sus zonas ásperas e infames. En esta línea, es interesante la diferenciación que establece el documental entre el personaje gorilón y desagradable -al que se prestaba en las entrevistas que brindaba a una prensa ávida de reproducir ese aspecto que vende desde el impacto y que acaso le haya perjudicado la posibilidad de obtener el Premio Nobel al codearse erróneamente con Pinochet y con Videla- del Borges real, que luego del encuentro con Videla y del efecto que le produjo, puede matar al personaje, como hizo Alonso Quijano con Don Quijote, y entonces conmoverse durante una sesión del Juicio a las Juntas Militares.

Otra cuestión para destacar es que la voz en off del narrador, que es del propio Llinás, por suerte, nunca resulta monocorde e impersonal. Hay allí una cadencia y un modo de decir profundamente literario y poético, que está en consonancia con la estética prosaica de Borges y que resulta un bálsamo para el espectador al fluir orgánicamente con el contenido.

Además, estamos en presencia de un documental biográfico claramente autoconsciente, que desmonta permanentemente el artificio, que muestras las imperfecciones de la imagen, los desaciertos, los empantanamientos haciéndolos, estética y narrativamente, funcionales a la película, aportándole textura, humanidad, incluso la belleza de lo inútil y lo impuro. Se plasma así en acto que toda biografía, y que el documental mismo como tal, es una ficción, que no hay allí posibilidad alguna de realidad, obviamente perdida.

Se puede apreciar también un obsesivo y minucioso trabajo de investigación y montaje que emplea fragmentos de obras de la literatura inglesa, caras a Borges, que dialogan líricamente, a través del montaje, con las imágenes que se han filmado.

En este peregrinaje por la tierra textual y terrenal borgeana, se nos permite descubrir aspectos nuevos y redescubrir otros, para volver con renovado entusiasmo a la lectura. Hallazgos novedosos que encuentran los detectives y que acercan al espectador como momentos cinematográficos potentes, entre los que se puede mencionar: el famoso dibujo de infancia del tigre que en realidad se atribuye a Bioy; la posdata de 1947 a Tlön, Uqbar, Orbis Tertius que, escrito en 1940, revela el esfuerzo borgeano hacia lo póstumo; el material cinematográfico hallado en la casona Las nubes que lo capta fantasmalmente vivo y feliz; el lecho conyugal de su concepción en Fray Bentos; la enigmática foto con su ama de llaves Fanny, con aire a las Meninas, que sirve al afiche de la película; y la foto de despedida, que subiendo las escaleras lo muestra poética y fantásticamente en un paso de baile.

En suma, por todo lo dicho, Biografía de Jorge Luis Borges de Mariano Llinás es un trabajo que claramente está a la altura de la circunstancia. Llinas se sabe hijo de Borges, como de Hugo Santiago, y felizmente se ha sabido apropiar de él para, acaso desde esa biografía, seguir escribiendo su propia autobiografía o para ir sembrando las pistas para que quizás otro la componga algún día. En Biografía de Jorge Luis Borges, hay amor, hay rigor, hay humor; pero por sobre todas las cosas, se revela que hay un lector, que además ha sabido leer bien. Y es por eso por lo que funciona, porque el entusiasmo de un lector atento y apasionado, siempre se contagia.

Biografía de Jorge Luis Borges (Argentina, 2026). Dirección y guion: Mariano Llinás. Fotografía: Agustín Mendilaharzu. Edición: Ignacio Codino. Duración: 323 minutos (en tres partes).

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