
Cuál es la distancia en la que se advierte la necesidad de volver. Cuánto hay que alejarse de algo, para que el cuerpo reclame que ya está, que es prioritario volver al origen. La respuesta es inevitablemente subjetiva y es esa noción la que prima en el documental de Vescovo. Que en principio es –o aparenta ser- un documental sobre Iñaki Piazza, campeón olímpico de BMX. El recorrido que se plantea en el comienzo desde un montaje que muestra la evolución de Iñaki en la bicicleta desde su niñez, se continúa en cierta medida en la decisión de ir a conocer el Helltrack de Rosario y el posterior encuentro con otros bikers en Córdoba. Allí Iñaki es reconocido, se reencuentra con amigos, compañeros de ruta y fanáticos de sus proezas. Vuelve a ser Iñaki Piazza, el de los triunfos internacionales, el del dominio casi perfecto de la bici. Algo sin embargo, en la comunidad con los otros, parece estar buscando disolver la identidad en esos espacios y comunidades.
Algo se advierte en el comienzo. Cuando Iñaki llega a la plaza y se encuentra ante la cámara, admite que no llevó la bicicleta porque siente una desconexión con ella, que puede provenir de la saturación. O más aun, de no darle importancia. Iñaki parece querer dejar de serlo para sumergirse en el anonimato público. El gesto de intentar vender la medalla olímpica, en ese sentido, no parte de una necesidad económica, sino que entronca con ese espíritu de desprendimiento de lo que simboliza en relación al Iñaki triunfador. Ese distanciamiento con su identidad trastoca la idea de un documental sobre su vida: hay una permanente sensación de que no hay importancia en contar su vida y en todo caso, lo que queda es un tiempo presente en el cual volver a relacionarse con los elementos que lo definieron: la bicicleta, su familia, sus amigos.
Si la llegada al encuentro de Córdoba parece llevar a un reinicio del recorrido, su significado se modificará casi de inmediato. Es cuando Iñaki desaparece del camping y salen a buscarlo sin saber muy bien dónde puede haber ido. Lo encuentran en la ruta, andando en bicicleta y comunicando en ese mismo momento la decisión que acaba de tomar: irse desde allí hasta Tierra del Fuego en bicicleta.
No hay capricho en esa decisión. Dos motivos aparecen como impulso fundamental para la travesía. El primero es que Iñaki es de Tierra del Fuego, con lo que el viaje conforma ese retorno al origen mencionado al comienzo. El segundo es que allá, en esa isla del sur, está Abyss, su novia, pasando por un tratamiento de rehabilitación que hace que lleven varios meses sin verse. Y es a partir de ese momento en que el recorrido que iba hacia el norte, vira definitivamente hacia el sur; desde ese momento en que Iñaki define su destino, es que el personaje -y con él, la película- conquista un espacio de libertad en el que la disolución de su identidad es aparente: ahora junto con la bicicleta, en un lugar donde difícilmente sea reconocido, Iñaki vuelve a ser Iñaki, desde su construcción personal.
El viaje entonces, aparece marcado por dos elementos. Esa libertad que otorga el camino implica no poner límites temporales –el recorrido total lleva aproximadamente un mes y medio- y producir las desviaciones necesarias que implican el reencuentro con amigos y la práctica de las destrezas con la BMX. Un par de situaciones confrontan esa libertad con la aparición del “orden” –el momento de la pintada en Rosario, la patrulla policial en el sur- que colocan al documental en un lugar en el que los límites de lo permitido son burlados desde una especie de clandestinidad que reafirma ese espíritu liberador. El encuentro con el padre y la madre en diferentes puntos del camino introducen más que el recuerdo de lo familiar, una relación distanciada pero marcada por ese espíritu.
El otro elemento es Abyss, destino final del viaje, pero cuya presencia atraviesa la película de comienzo a fin. La voz de Abyss aparece en medio del recorrido leyendo sus poemas, como si se tratara de una especie de sirena que intenta atraer con su canto al hombre amado. Esos textos son el elemento que lleva a Iñaki a persistir, a pesar de las contrariedades que surgen en el trayecto –el viento, el robo de la bicicleta, la fractura de la muñeca-. Con lo que finalmente, 3000 km en bicicleta (Vescovo, 2025) no es un documental convencional sobre un campeón de la bicicleta, sino una película de amor: la de un enamorado que va al encuentro de su amada que lo llama, lo convoca y lo incita a volver a encontrarse.
3000 kms en bicicleta (Argentina, 2025). Dirección: Iván Vescovo. Guion: Ignacio Ceroi, Mauro Andrizzi, Iván Vescovo. Fotografía: Fernanda Montiliengo, Iván Vescovo. Duración: 88 minutos.
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