*El Nunca más, el informe producido por la Conadep sobre los Centros Clandestinos de Detención y Tortura durante la dictadura militar es un hito central en la recuperación democrática. Lo reconocen incluso quienes intentan disimular sus posturas de derecha, aunque lo utilizan para limitar el número de desaparecidos, como si con eso consiguieran limitar el horror –como si ocho o treinta mil no revelaran de la misma manera un proceso sistemático, una decisión de tortura, humillación y aniquilación de los cuerpos. Los que plantean allí la versión definitiva de todo el asunto. Pero esa Comisión creada por el gobierno de Raúl Alfonsín para recibir las denuncias sobre desapariciones y asesinatos durante la última dictadura es, en el imaginario popular, una conjunción de nombres propios de diferentes ámbitos que la conformaron. La Conadep es Graciela Fernández Meijide, Magdalena Ruiz Guiñazú, René Favaloro. Y el Nunca Más es el momento en que Ernesto Sábato le entrega al Presidente de la Nación el informe final elaborado por la Comisión. La cara visible de los notables que, como se menciona en el documental, fueron puestos para que sea aceptado por las clases medias.

*Pero hay otro lado, que es el que refleja Conadepianos. Tomando como punto de partida las entrevistas realizadas a un grupo de trabajadores de la Conadep en el año 2014, logra apartarse de esa construcción oficial. Porque ese edificio construido a partir de la Comisión implica la existencia de elementos congelados, naturalizados, como si se hubieran dado por generación espontánea o como una recopilación de algo que ya se conocía. La Comisión, el informe, su traslado a formato de libro, son objetos consolidados, pero todos ellos son consecuencia de un trabajo que esos objetos finales tendieron a ocultar. Ello facilitó el congelamiento de la cifra de desaparecidos en los legajos originales, mientras la Conadep como tal se disolvió y las denuncias siguieron efectuándose, pero ante dependencias relacionadas con la defensa de los Derechos Humanos.

*Esa noción de “otro lado” queda patentizada en la distancia entre la comisión de notables y los trabajadores. Una distancia física –se menciona que las reuniones de aquellos se producían en espacios separados de los lugares donde se tomaban las denuncias- y temporal –una vez a la semana, frente a la rutina diaria de las denuncias-. También se revela en las expectativas que se contrastan en la realidad. De constituirse con un puñado de empleados a sumar una nómina cada vez más numerosa. De los seis meses iniciales a una necesaria extensión de varios meses más para elaborar el informe final. Del intento de limitar ese proceso de denuncias a una situación que al gobierno radical “se le fue de las manos” y que posiblemente haya traído como consecuencia el famoso programa intervenido por Antonio Tróccoli, ministro del Interior, donde se volvía a recurrir al argumento del enfrentamiento entre dos violencias de signo opuesto.

*Conadepianos se concentra en la experiencia de esos trabajadores. Explora sus orígenes y sus procedencias para descubrir una heterogeneidad real, signada por militancias, exilios y cercanía con las organizaciones de Derechos Humanos. Notoriamente, todos coinciden en que el punto de partida fue el de un trabajo más, tal vez porque muchos no pudieron intuir la cantidad de casos e información que les llegaría; o porque quienes sí lo intuían, pensaron que el miedo que implicaba un poder militar casi intacto, llevaría a una limitación de las presentaciones. Hay un par de revelaciones que surgen iluminando ese momento. Una de ellas es que antes de esas presentaciones, muchos creían en la permanencia con vida de los desaparecidos –un tema muy conflictivo en su momento, sobre todo por consignas que reclamaban “Aparición con vida y castigo a los culpables”-, lo que las mismas denuncias y los testimonios de los sobrevivientes terminaron por descartar. Otra es que, aun dependiendo del Ministerio del Interior, los trabajadores de esa dependencia se terminaron yendo porque no toleraban lo que implicaban las denuncias que escuchaban a diario.

*Si allí hay una medida de la dimensión del trabajo –tiempo, implicancia personal- lo que completa esa noción no es tanto el número preciso de denuncias recibidas –un elemento adicional, para no refugiarse en el rigor de una estadística- sino la recuperación de la escena de ese trabajo, entre el puñado de fotos que el documental trae y el recuerdo de los entrevistados. Lo que surge es una carencia que excedía a la disponibilidad tecnológica de la época –no existían celulares ni computadoras personales-. Una necesidad de precisión la reemplazaba en la clasificación y en el registro que pudiera permitir el cruce de algunos datos que el archivo de papel luego respaldaría. Sobre todo, aparece la construcción de esa estructura sobre la marcha, improvisando a partir de la acumulación de las denuncias y de la necesidad de organizar la información disponible. En cierto sentido se creó desde la nada, una forma y una estructura de trabajo que no existía y que nadie se había puesto a pensar previamente, tal vez porque, como se dice al comienzo “había mucho que hacer y no podía esperar”. Ello refuerza algo que queda en evidencia como sostén de todo el documental y que tiene que ver con el rol del Estado y del trabajador estatal, de la necesidad de una voluntad política y del compromiso con la labor. El trabajo en la Conadep es una síntesis, una conjunción de esos dos elementos que Conadepianos –incluso desde su nombre que rezuma pertenencia- pone en primer plano. Es esa conjunción la que permitió el informe final y sobre todo, esa mirada retroactiva que aúna el hallazgo de “más mugre de la que creíamos que había”, la conciencia de ser “depositarios de una información que era peligrosa” y la visión de que “cuando tenés voluntad política, recursos y personal para hacerlo, no te para nadie”. Si algo de amargura aparece en las presiones que sacaron del informe los nombres de los involucrados o en la falta de reconocimiento oficial, en la memoria parecen compensarse con el orgullo por el trabajo realizado y porque esa información sirvió, sirve y seguirá sirviendo para aquello para lo cual se la buscó: para saber la verdad sobre los desaparecidos y condenar a los responsables.  

Conadepianos-La historia del Nunca Más contada por sus trabajadores (Argentina, 2026). Dirección: Alejandro Cohen Arazi. Guión: Alejandro Cohen Arazi y Juan Pablo Cohen Arazi. Edición: Alejandro Cohen Arazi. Duración: 74 minutos.

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