Mariano Donoso es uno de los directores más interesantes y originales surgidos en las últimas décadas. El libro de Malena Verardi, del que aquí ofrecemos un fragmento de su primer capítulo, es un acercamiento original y profundo a su obra fílmica, que se agrega a la bibliografía sobre cine argentino reciente.

Identidades

La búsqueda como concepto, como figura –con las implicancias que trae aparejada en cuanto a sus vinculaciones con otras nociones, como los recorridos, las reflexiones, los interrogantes– constituye uno de los ejes centrales de la narrativa de Donoso. Particularmente la búsqueda en torno a la identidad del ser que encarna en múltiples dimensiones: el ser en cuanto a la caracterización del sujeto mismo, abordada a través de la problematización del propio Donoso como sujeto social, es decir, como ser que integra una sociedad dada; el ser en función de su vínculo con el espacio (la relación con la tierra natal); el ser en relación con los lazos entre la historia y la temporalidad (el devenir del sujeto a lo largo del tiempo). De esta manera, la obra fílmica considerada de manera global, esto es, las cuatro películas, se configura como un territorio en el que se despliega una serie de interrogantes en torno a las características del ser, que van adquiriendo diversas formas.

«¿Qué es San Juan?», se pregunta Donoso en medio del rodaje del documental que lleva adelante en Opus, su primera película. Se trata de un documental que, como le indica al propio Donoso el productor estadounidense que le ha encargado el film, debe abordar las problemáticas de la vida en la Argentina contemporánea, pero no las ligadas a la crisis de fines de 2001 y comienzos de 2002 –momento en el cual se realiza la película– sino las referidas a la cotidianeidad en un país al sur de Latinoamérica: «Olvida los bancos y los ahorristas. Ya hemos visto mucho sus cacelo… casi… como sea, ya hemos vistos sus “cacerolazos” aquí. ¿Por qué no eliges una escuela pequeña y muestras su historia? Estamos ha-blando de gente, de gente viva, estamos hablando de sus problemas, vives en la Argentina, ¡por Dios! Quiero ver nuevos paisajes, tal vez en el Oeste. Tú eres de ahí y debes conocerlo bien. Entonces, ¿cómo es el oeste argentino? ¿Junglas, pampas?». «No, desiertos, montañas y los Andes» –responde Donoso–. «Excelente, quiero un niño caminando a la escuela en el desierto, eso funciona. Sería hermoso, ¿no? Piensa en la propuesta y envíame algunas líneas,¿Ok?» —finaliza el productor–.

El objetivo inicial del documental encargado se ve frustrado por la imposibilidad que encuentra el equipo de filmación de registrar la vida escolar en la provincia de San Juan. Una huelga docente que se inicia prácticamente en simultáneo al intento de rodaje alcanza a la mayoría de los maestros de la provincia y se extiende día tras día hasta abarcar gran parte del año lectivo. En este marco, el film que intenta llevar adelante Donoso pasa a centrarse en los reclamos de los docentes, que exigen el pago de los sueldos atrasados, en un episodio escolar puntual (el festejo del Día del Niño en una escuela a la cual han concurrido los alumnos y las alumnas para compartir la festividad con el equipo docente) y en un único día de clases, en una recóndita escuela rural que no posee agua ni electricidad, a la que por fin logra acceder el equipo de filmación el día anterior a que el maestro y la maestra que allí trabajan levanten las clases para sumarse al paro general.

Tras el «fracaso» del abordaje sobre la escolaridad en San Juan, Donoso le comunica al productor que ha decidido dedicarse a filmar la historia de la provincia: «Me encargaste una película sobre San Juan y eso es lo que pienso hacer ahora». «¿Qué es San Juan?», se preguntaba Donoso al comenzar a tomar imágenes de la ciudad capital. «¿Cuál de todos estos es San Juan?», vuelve a interrogarse más adelante, en alusión a las múltiples imágenes a través de las cuales el mapa de la provincia es representado en los carteles de los comercios céntricos. «Un dato curioso –señala la voz en off –:[1] el treinta por ciento de los negocios de la Capital utiliza en sus carteles el mapa de la provincia. Existen numerosas versiones: desérticos, ásperos, industriales, fantasmales, terribles, horribles. Parecería que cada sanjuanino imaginara a la provincia de una manera diferente…».

El mapa es una figura central en la organización narrativa de Radiografía del desierto, una película que «explora la relación del hombre y el agua en un medio ambiente hostil al desarrollo natural histórico», como indica el letrero con el que se inicia el relato. Si bien los vínculos entre el hombre y el agua, presentes en las tres historias que componen el film («La tempestad», «El aljibe», «La laguna»), constituyen uno de sus ejes narrativos principales, el film propone, a la vez, una serie de reflexiones en torno a la representación del espacio y de la historia. La travesía realizada por el marino Francisco de Hoces, quien en 1525 cruza el estrecho de Magallanes, surca el océano Pacífico para finalmente desembarcar ante la cordillera de los Andes, es reconstruida por Philippe, geógrafo francés, que busca los indicios de aquella primera mirada al «país de los desiertos», la denominación que adquiere la región argentina de Cuyo en la lengua de los huarpes, uno de sus pueblos originarios.

En Radiografía de La Pampa, obra con la que el film propone un vínculo explícito, Ezequiel Martínez Estrada hace referencia a las impresiones sobre el territorio americano por parte de los europeos: «El nuevo mundo, recién descubierto, no estaba localizado aún en el planeta, ni tenía forma alguna. Era una caprichosa extensión de tierra poblada de imágenes. Había nacido de un error y las rutas que a él conducían eran como los caminos del agua y del viento» (Martínez Estrada 1942, pág. 9). Asimismo, el título de la primera parte del ensayo: «Trapalanda», refiere a aquella tierra mítica, forjada en la imaginación de los viajeros del siglo XVI quienes, como Francisco de Hoces, comenzaban a idear la forma de sus destinos mucho antes de su encuentro con los mismos. Como señala Martínez Estrada: «Los mapas antiguos no pueden darnos idea aproximada de esos otros mapas absurdos de marchas, peligros y tesoros dibujados de la boca al oído» (Martínez Estrada 1942, pág. 9). La distancia entre las representaciones de lo imaginado y su presentificación es otro de los ejes centrales de la estructura narrativa del film. Un mapa de la Terra Australis Ignota, el continente que la cartografía europea del siglo XVI ubicaba como rodeando al Polo Sur, guía a Francisco de Hoces hacia la cordillera de los Andes. Un mapa del cosmógrafo francés Oronce Fine conduce a Philippe tras los pasos de Francisco de Hoces. Desandar el camino transitado por el español le permite a Philippe imaginar su derrotero: «Hoces desembarca obligadamente en las costas del Pacífico, sabe que al norte está el Perú y Pizarro y sabe que está lejos. Debe tomar la decisión de continuar a pie al Cuzco o adelantarse al Este. La ambición o la locura le hacen elegir esta última ruta. Describe el tiempo que le toma preparar la expedición, buscar la ruta, que no fue otra cosa que tomar coraje y avanzar a lo desconocido a ciegas. Trata de hacer coincidir los dibujos de sus mapas con lo que ve en el mundo. Es más que nada una tarea de fe, todo es más lejano de lo que parece o más amplio. El tesoro de la Ciudad de Cristal es otro dibujo». En el encuentro con el nuevo mundo los mapas, como bosquejos, como imágenes que representan un territorio dado, se entrelazan con aquellos otros dibujos, realizados en los imaginarios de quienes avanzaban al encuentro de una dimensión desconocida. Hoces intenta relacionar la información que brindan sus mapas con lo que ve al llegar a tierra. Sin embargo, como en el postulado de Alfred Korzybski, el mapa no es el territorio.[2] Las imágenes previas a la llegada, esa memoria ofrecida por los mapas disponibles, por los relatos de otros viajeros, por las fantasías propias, serán parte de su comprensión del nuevo espacio, de la configuración de esa primera mirada sobre América del Sur.

En Buenos Aires al Pacífico el relato se remonta, considerando un trazado cronológico lineal, aún más atrás en el tiempo en lo que a la conformación del territorio cuyano se refiere. Uno de los personajes que presenta la narración, geógrafo,[3] refiere a propósito del recorrido realizado por la línea ferroviaria «Buenos Aires al Pacífico» (BAP), que unía la ciudad de Buenos Aires con la de Valparaíso: «Una de las cosas interesantes que cruza el ferrocarril es una antigua sutura, ¿y qué es una sutura? Es una cicatriz que queda de la unión de terrenos que antes no estaban ahí, que se adosaron al Gondwana, lo que es actualmente el resto del continente sudamericano, durante los cataclismos producidos hace muchos millones de años atrás. Hoy en día sabemos que a la altura de Uspallata pasa esa sutura y de esa región al oeste todo lo que es la cordillera frontal, todo lo que es la cordillera principal, su basamento, era parte de un bloque que colisionó contra el Gondwana». Gondwana es el nombre otorgado a un antiguo bloque continental que, tras su subdivisión, dio lugar a lo que luego fueron los continentes. El geógrafo continúa la explicación:

«El hecho de que en medio de la corteza continental, en el medio del continente, encontremos remanentes de antiguos océanos y no solamente fósiles marinos, sino los fondos oceánicos más profundos, que aparezcan en la superficie de la tierra, es un hecho geológico de primer orden. Cuando encontramos esas rocas oceánicas a la altura de Uspallata, que están dividiendo dos continentes, nos surgieron un montón de interrogantes. Y esos interrogantes eran básicamente cuán antiguas eran esas rocas oceánicas, cuánto hacía que esos continentes habían estado separados. Iniciamos una serie de estudios, pudimos demostrar la edad de las rocas oceánicas, pudimos demostrar que esas rocas oceánicas tenían alrededor de 460 millones de años, pudimos ver que su aproximación hacia el continente de Gondwana estuvo asociada a grandes volcanes, a grandes cataclismos geológicos. Pudimos datar esas rocas volcánicas, pudimos reconstruir paso a paso cómo fue esa colisión y nuestra gran sorpresa fue ver que el continente de Chilenia también había si-do derivado de Laurentia, un antiguo bloque continental que hace quinientos millones de años formaba lo que es hoy Norteamérica. Entonces, ese pedazo de Chilenia ha venido navegando a través de los océanos por toda una serie de procesos geológicos y ha terminado colisionando con el Gondwana».

Así, la indagación en torno a los inicios de la formación geo-lógica del actual territorio de San Juan revela, aquí también, la existencia de un encuentro. Un encuentro que se produce, en este caso, a partir de un choque, de una colisión tras la cual un terreno tomó forma. Una forma atravesada por una cicatriz, como señala el geógrafo, que es el recuerdo de una sutura, de un corte que millones de años después volverá a abrirse.

[1] Utilizo el término voz en off como sinónimo de voz over (es decir, para referir a una voz cuya fuente es ajena a la diégesis).

[2] La frase, incluida en el libro Science and Sanity (1933), hace referencia a la relación entre el lenguaje y la representación de la realidad. Para Korzybski (1994), el lenguaje debe ser considerado como un mapa de aquello que representa. Así como un mapa no es equivalente a un territorio dado, la palabra no equivale de manera directa al objeto que representa, entre ambos media necesariamente la estructura a través de la cual se conforma el lenguaje. Las nociones de mapa y de territorio se convierten, asimismo, en el eje de la novela de Michel Houellebecq (El mapa y el territorio, 2010), en la cual el personaje central, un exitoso fotógrafo y artista plástico, se basa en los mapas de carreteras de una guía turística para la realización de sus obras.

[3] Se trata de Víctor Ramos, doctor en Geología, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

Tramar la historia-La obra fílmica de Mariano Donoso, de Malena Verardi. Ediciones Imago Mundi. Buenos Aires, 2026. 216 páginas.

Agradecemos a la autora y a la editorial por habernos autorizado a reproducir este fragmento en este espacio.

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