
En la trayectoria de todo artista –en este caso, de una directora de cine- hay materiales que no suelen salir a la luz, a menos que alcancen un renombre que potencie cualquier trabajo que hayan hecho. Ejercicios curriculares, trabajos en colaboración, programas televisivos, cortometrajes filmados con poco presupuesto, videoclips, mediometrajes que no llegan a estrenarse por la tiranía de los largos: una maraña de realizaciones que se pierden en el universo digital –o antes en pilas de casetes de video. En algunos casos, hasta el autor reniega de ellos: los considera generalmente como aprendizajes, mayormente fallidos cuando no indignos de ser mostrados en público.
El foco que el Bafici programó sobre la directora cordobesa Liliana Paolinelli es curioso en ese sentido. En primer lugar, porque recupera una cantidad apreciable de trabajos –doce, entre cortos, medios y hasta largomegrajes- situados mayormente entre la década del 90 y los primeros años de este siglo. En segundo lugar, porque se omite deliberadamente la inclusión del cuerpo de obra ya conocido de Paolinelli –los seis largos que van desde Por sus propios ojos (2007) hasta Abelardo Castillo, el hombre que escribe (2024)-. En esa decisión radica también el riesgo que se asume: el espectador se asoma a lo desconocido, a un universo que solo le podrá resultar familiar en función del conocimiento previo de la obra de la directora.

Un segundo riesgo asoma claramente en los trabajos que componen el cuádruple programa. La mayor parte de ellos han sido realizados en video, lo que en tiempos de pretendida perfección digital, puede generar un distanciamiento. Hay algo sin embargo, en esas imágenes datadas –ocurre algo similar con Fuck you! El último show (José Luis García, 2024)-, que admite la persistencia de lo imperfecto. De eso que, constituyéndose como parte de un proceso de evolución, implica un trabajo sobre las formas que se abordan. Es ello lo que establece una simbiosis entre el trabajo y la tecnología: ambos reflejan una época –de la directora, de la disponibilidad técnica- más que cualquier mención que pudiera aparecer en el interior de los relatos.

Y lo llamativo es que la opción que elige la directora en todas estas películas –situar espacialmente las ficciones pero sin subrayados; evitar menciones a sucesos reconocibles- lo que genera es un efecto de atemporalidad que atenúa lo que genera la imagen de video. Lo que fue filmado evidentemente en el pasado –lo que se reconoce no solamente por la imagen sino por los cambios físicos de algunas actrices que se repiten en ellos- se actualiza desde el momento en que las historias se centran en relaciones personales en el entorno de un barrio, una plaza, algunas calles.
Esa atemporalidad está signada por una tendencia a una narrativa centrada en historias de amor. O más claramente, situaciones en que el amor posible deriva en desamores inesperados. Ese pasaje, sin embargo, no aparece como instancia dramática. Hay siempre una suerte de paso de comedia – el ejemplo más claro puede ser el de La cadena (2000) o incluso La flor de la vida (2003)- que funciona desatando un nudo entre los personajes y su relación con el entorno. Tal vez Los días de la regla (2003) sea el más notorio, a partir de su desvío de un posible territorio policial –la posibilidad de un robo- a la comedia –con la relación entre el invasor y la invadida. Allí pueden observarse con cierta claridad los rasgos de una manera de entender los resortes de la comedia que la directora irá desarrollando hasta llegar a Margen de error (2019): bordeando el absurdo, la comedia se instala en los pliegues de las relaciones de pareja y en el entorno familiar, logrando desacralizar a ambas instituciones a la vez.

El foco permite además atisbar una serie de temas que la obra de Paolinelli fue explorando. La cadena puede verse entonces como un antecedente de Lengua materna (2010) mientras Tener o no tener (1995) puede entrar en contacto directo con la historia de Amar es bendito (2013). En ellas, las parejas de mujeres se asumen con naturalidad –a diferencia de lo que seguía siendo la norma habitual en el cine argentino de esa época- para exponer, más que los conflictos hacia afuera, las dificultades que se presentan en su interior, borrando de esa manera toda frontera que las separe de las parejas heterosexuales. En las que incluso, el juego en el que entra una tercera –más o menos en disputa- puede asumir un rol menos determinado por los celos, los deseos particulares o la presión social hacia la monogamia.

En ese corpus rescatado, sin embargo, aparecen excepciones. Películas que se escapan de los temas habituales y de las formas de la comedia. Son ejercicios extraños en el contexto de la obra. El cortometraje Ateneo (2003), con su coralidad centrada en un personaje masculino se aparta radicalmente de ese planteo centrado en la intimidad de las parejas. El largo Verdad o consecuencia (1991) en lugar de centrarse en personajes adultos, se sumerge en los escarceos de los primeros (des) amores adolescentes, entre la atracción y la duda, en un triángulo que se mueve en la indecisión de los sentimientos. El documental El circo (1989), no solo es una rareza por ser una película silente, sino porque se formula como pura pieza de observación, a diferencia de lo que ocurre con Motín! (1996), que parece adelantar las formas que asumirá Abelardo Castillo, el hombre que escribe (2024). Aún más contundente es Los pasos en la habitación (1993), que se mueve entre la presencia de lo sobrenatural y el régimen del cine policial tradicional. En todo caso, se advierte que se producen como pequeños desvíos, como zonas de exploración por fuera de la comodidad que implicaban temas y formulaciones recurrentes.
Lo que queda en claro en el foco sobre Liliana Paolinelli no es solamente eso que podría llamarse la prehistoria de su obra. La puesta en foco genera una unidad de sentido que debe traducirse como un recorrido por la conformación de un universo personal. Paolinelli expone sus recursos y sus búsquedas, descartando la divisoria entre aciertos y errores porque no es eso lo que importa, sino la forma en que van revelando la evolución, el aprendizaje, la búsqueda de una depuración.
El circo (1989). Dirección: Liliana Paolinelli. Guion: Javier Swedzky. Elenco: Integrantes del Circo de los Hermanos Palma: Chachá, Miguel, Adrián, Liliana, Darío, Mario, Sandra, Fernando, Lorena, Valeria, Chicho. Duración: 33’.
Verdad o consecuencia (1991). Guion y dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Enrique González. Elenco: Mara Santucho, Walter Alvarez, Micaela Bressán. Duración: 61’
Ella (1991) Guion y dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Enrique González. Actores: Nara Carreira, Marcelo Millot. Duración: 4’
Verano (1992). Guion y dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Enrique González. Edición: Liliana Paolinelli. Elenco: María Pesacq, Roberto Videla. Duración: 5’.
Los pasos en la habitación (1993). Guion y dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Ada Frontini. Edición: Hugo Flores, Liliana Paolinelli. Elenco: Pablo Donato, Fernando Becerra, María Pessacq, Marcelo Videla. Duración: 47’.
Tener o no tener (1995). Guion y dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Ada Frontini. Edición: César Boretti y Liliana Paolinelli. Elenco: Eva Bianco, Guadalupe Suárez Jofré, Mirtha Lorenzo. Duración: 43’.
El otoño (1996). Guion y dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Ada Frontini. Edición: Pablo Belzagui, Liliana Paolinelli. Elenco: María Pessacq, Luisa Núñez, Sergio Ceballos. Duración: 7’.
Motín (1996). Dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Ada Frontini. Edición: Antonio Bevacqua. Duración: 24’.
La cadena (2000) Guion y dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Daniela Acacia, Liliana Paolinelli. Editor: Fernando Vélez, Lorena Moriconi y Liliana Paolinelli. Elenco: Mara Santucho, Eva Bianco, Luisa Núñez, Coco Santillán, Lucía Robledo. Duración: 11’
Ateneo (2003) Guión y dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Ada Frontini. Edición: Martín Sappia y Liliana Paolinelli. Elenco: Horacio López, Luisa Núñez, Daniel Esteve, Mara Santucho, Pato Achával. Duración: 24’
Los días de la regla (2003) Guion y dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Ada Frontini. Edición: Martín Sappia y Liliana Paolinelli. Elenco: Soledad González, Carlos Possentini, Eduardo Rivetto. Duración: 35’.
La flor de la vida (2003). Guion y dirección: Liliana Paolinelli. Fotografía: Ada Frontini. Edición: Martín Sappia y Liliana Paolinelli. Elenco: Lucia Pihen, Rubén Gutiérrez, María Simone, Jorge Reynoso. Duración: 35’.
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