maxresdefaultHay que volar con lo establecido, perdido por el tiempo, podrido por el tiempo.

Los violadores.

El Bazofi es una de las mejores cosas que le sucedió a la cinefilia en los últimos años. Peña y Manes acuñaron esta especie de festival bastardo con un cine alternativo de lo alternativo y que tiene sobre todo un espíritu diferente a la mayoría de los demás festivales: hay una ausencia total de solemnidad hacia el cine como ARTE. Es como ir a un recital punk donde todo es un poco en joda y un poco en serio y uno siente que toma partido por un modo de ver las cosas, en este caso el cine como cultura no elitista. Esa es una “batalla” que también se juega en nuestros tiempos y en este ámbito tiene dos líneas muy marcadas. Por lo punk de la propuesta es que me parece acertadísimo el nombre de MANES NOT DEAD para la edición de abril 2014. Antes de la película se anunciaba una mesa con Peña, Hong Sang-soo, Diego Trerotola y Manes (fallecido); el tema: “La necesidad de programar mesas en los festivales”.

Sábado, 22 hs: A sala casi llena, Peña, Trerotola, la traductora de Hong Sang-soo (se dice que el realizador no pudo asistir) y Manes desde el más allá a través de una especie de chat milagroso. Peña comenzó diciendo que la idea era debatir sobre esta necesidad instalada en los festivales y le cedió la palabra a Trerotola que dijo: “tengo mil ideas sobre el tema… pero se me hizo tarde y me tengo que ir”, y salió disparado de la sala. Despistado, Peña insistió con la mesa preguntándole a Manes qué le sugería la idea del debate; del otro lado de la línea se escuchaba insistentemente: IDIOTA, IDIOTA. Peña le puso un manto de piedad a la situación y le preguntó a la traductora de Hong Sang-soo si tenía alguna reflexión sobre dicho tema a lo que ella contestó pronunciando palabras en un idioma que no me atrevería a aseverar si era coreano, chino o japonés. Así término dicha discusión, otra vez, punk, con un final de mesa despoblada, desprolija y sinsentido que toma posición ante cierta crítica que se profesa importante.

House_of_Whipcord-672359132-largePara no ser menos punk, la sección Gloria a Pete Walker anunciaba La casa de Whipcord (Inglaterra, 1974). Una modelo francesa interpretada por la bellísima Penny Irving en un registro sexy, tierno e inocente, es seducida por un tipo con un nombre sugerente, Mark E. Desade (Robert Tayman) que la lleva bajo engaño a una cárcel clandestina. El correccional privado es fiscalizado por una gobernanta demente e incestuosa -con el llamativo nombre de Margaret- y un viejo juez esclerótico que no sabe bien en que época vive, pero afirma que lo que la justicia ordinaria no se decide a castigar con rigor, ellos están dispuestos a remendar. En un simple y sencillo acto la modelo es sentenciada por haber posado desnuda en una fotografía en la vía pública. Con el propósito de hacerles pagar a jóvenes bellas por sus estilos de vida, deben soportar torturas a diestra y siniestra para lavar sus “pecados”. Si no, serán colgadas hasta sucumbir.

El cuento tiene una carga política visible que no arruga al momento de decir lo que piensa sobre cierta moral a la inglesa que estaba sobre la mesa en aquellos años. Con muchas ideas visuales simples, pero altamente efectivas, la película construye un clima tenso, alternando planos medios y primerísimo primeros planos, con pinceladas de humor y algunos desnudos para hacerle justicia al sexploitation. El Punk tuvo al menos en sus inicios un espíritu independiente, amateur y una idea política clara y contundente. Una belleza simple, cruda, descuidada por momentos, sin pretensiones estéticas. Pete Walker y su película están sin ninguna duda dentro de esos márgenes y cabe con holgura dentro del Bazofi.


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