
En Madre Siniestra (Other Mommy, 2026), basada en la novela Incidents Around the House (2024) del escritor estadounidense Josh Malerman, el director británico Rob Savage toma a una familia tipo al borde de su disolución e hibrida el terror sobrenatural, la cuestión del doble fantasmagórico y el coming of age, para intentar dar cuenta de lo terrorífico y lo doloroso que puede resultar crecer.
Es la hora de acostarse para Bela (Arabella Olivia Clark), una niña de 7 años, pero ella sigue jugando con su padre (Jay Duplass), por lo que será reprendida por su madre (Jessica Chastain), que recién regresa a la casa. Ya a punto de dormirse, abre y cierra reiteradamente la puerta que da al ropero, llamando a Other mommy.
Al día siguiente, Bela practica la composición de presentación ante sus nuevos compañeros de colegio y señala que la caracteriza una cicatriz que se hizo cuando se cayó de pequeña, sin estar bajo la mirada cuidadosa de sus padres. Se trata de un detalle, que ya habla de su situación de desamparo, teniendo padres excesivamente sumidos en otros quehaceres o intereses.
Ese día Bela queda al cuidado nuevamente de su padre. El padre cae desplomado de cansancio en su oficina y Bela se dirige a la cocina para buscar algo para comer. Hete aquí que se presenta allí, de sorpresa, su mamá, quien busca complacerla almorzando juntas una rica comida, pero cuando se agache para levantar su brújula, percibirá algo extraño en la madre que la inquietará. El detalle, desde la puesta en escena, de que cuando recupere la brújula, Bela pueda establecer que esa presencia no es su madre, resulta interesante.

Se trata ahí de la aparición de Other Mommy (Jessica Chastain), una entidad paranormal que toma la forma humanoide de su madre real. La aparición del padre allí es lo que consigue, torpemente, espantarla.
Este prólogo de Madre siniestra es bastante efectivo en el manejo del terror psicológico y en el uso del jumpscare y el director Rob Savage disipa rápidamente la duda respecto de si Other Mommy es producto de la imaginación o no, cuando la entidad se hace presente también a la madre. Despejada esta cuestión, la película avanza en la línea de la supervivencia respecto de la entidad terrorífica y de hallar la manera de destruirla para reestablecer el orden familiar.
Madre siniestra está narrada principalmente desde el punto de vista de Bela, lo que es uno de sus principales aciertos, y en este punto resulta interesante lo que su mirada va pescando y entendiendo respecto de la dinámica familiar, en un buen trabajo de Rob Savage para dosificar la información. Se descubre así, desde la mirada infantil, una madre que llega tarde porque tiene un amorío con un amigo del padre, un padre tierno con su hija y con su esposa, pero impotente en su virilidad en cuanto a retener sobre sí el deseo de su esposa. Se trata de una familia al borde del colapso de la separación, que lleva la fachada de una familia feliz, festejando incluso el aniversario de casados, todo para no desencantar y hacer sufrir a la hija.

Madre siniestra, además de referencias a otras películas de terror -como Poltergeist (Tobe Hooper, 1982), Coraline (Henry Selick, 2009)-, toma elementos de El mago de Oz (The wizard of Oz, Victor Fleming, 1932), en la línea de la fuga respecto de la triste realidad que experimenta la niña, donde la puerta opera como umbral por donde aparece aquello que Bela desea: una madre que esté presente, que la cuide y la proteja y que la transporte a un mundo encantado de juegos y fantasía. Pero hete aquí que lo que se desea, como bien deja en claro la película, no siempre es el bien.
Por otra parte, la película juega también con la cuestión del doble, como lo deja bien claro el titulo original en inglés, Otra mamá. En esta línea, se trata de la duplicación en dos extremos de lo materno, la madre abandónica que quiere vivir su deseo de mujer y, por otro lado, la madre hiper-presente, permanentemente dedicada a su cría, que llega al punto de fusionarse con ella, anulando su existencia. Se trata de dos versiones donde lo femenino en la madre resulta estragante. El título en castellano Madre Siniestra, aporta el matiz de lo siniestro a esta dimensión estragante, en el punto en que lo familiar puede volverse extraño.
El terror psicológico está bien empleado y trabajado aquí como expresión de los temores de la niña de ser abandonada por su madre y también de ser devorada por aquella presencia materna que desea. Se trata de temores que se alimentan y expresan a partir de lo no dicho, de aquello silenciado por la pareja parental.

La inoperancia del padre se observa en su ineficacia para enfrentar a eso monstruoso que acecha a su hija. De ahí que las soluciones posibles sean la huida del hogar o el recurso a un grupo de investigadores y médiums de fenómenos paranormales, amigos de la abuela materna.
Frente a la impotencia paterna, con la que el director expresa así la evaporación de la función del padre como una virilidad deseable y como función separadora respecto de la madre en la época contemporánea, Bela queda inerme respecto de la irrupción de angustia, pero al mismo tiempo queda a su propio cargo la solución del problema. Por lo que Madre siniestra entra aquí en la dimensión del coming of age.
Es la abuela materna, la que brinda un cierto soporte de simbolización, respecto de aquello que Bela intuye pero que tampoco consigue comprender del todo por su edad. Se tratará entonces para Bela de aceptar la triste realidad de la ruptura familiar, de perder su inocencia, o de continuar refugiándose en la fantasía de una madre salvadora y protectora, en el ideal de la familia feliz que no existe, de permanecer detenida en una inocencia que no es sin costo para ella.
Jessica Chastain y Arabella Clark están ajustadas en sus interpretaciones y hay un buen uso de la dosificación de la información al servicio de mantener el suspenso. De aquí que Madre Siniestra funcione mejor cuando emplea el terror como expresión de los deseos y fantasías de la niña con relación a evitar el dolor que implica crecer, esto es, cuando funciona en el registro intimista y psicológico, más que cuando se despliega hacia el lado del terror sobrenatural y los efectos visuales digitales; donde, por momentos, pierde su efecto aterrador al descansar en la línea de la supervivencia y la acción. Es una película entretenida, que cumple con lo que se propone, que parte de buenas premisas e ideas visuales, pero que podían haberse aprovechado mucho mejor.
Madre siniestra (Other Mommy, Estados Unidos, 2026). Dirección: Rob Savage. Guion: Nathan Elston. Fotografía: Lowell Meyer. Edición: John Cutler y Peter Gvozdas. Elenco: Jessica Chastain, Jay Duplass, Arabella Olivia Clark. Duración: 93 minutos.
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