Bien-de-familia-una-pelicula-musical_PEL_7176Bien de familia, una película musical es la ópera prima de María Eugenia Fontana que nace como tesis de graduación de la carrera de Imagen y Sonido de la UBA. Tres  hermanos, Marcos (Eliseo Barrionuevo), Olivia (Delfina Oyuela) y Vicky (Celeste Sanazi) heredan de su padre un viejo «tren de la alegría». El conflicto se genera a partir de la decisión de vender o no vender el tren. Más allá de ese nudo argumental, Bien de familia plantea problemáticas relativas a la adolescencia y la juventud: la búsqueda de la identidad en tensión con los mandatos familiares, el cambio personal, el amor…

Los siete primeros minutos ya definen todo el mundo de la película. En la primera escena aparece Olivia -la hermana mayor- fuera de control, borracha, caminando tambaleante en medio de la pista de un boliche. La cámara se centra en ella mientras los demás personajes pasan velozmente a su alrededor. Se trata de una cámara en mano que registra colores casi fosforescentes. A estas imágenes de la borrachera se yuxtapone un flashback de la infancia en el tren de la alegría junto a sus hermanos. El uso de la cámara en mano puede considerarse la apuesta más “jugada” de la película, puesto que la dominante es una cámara televisiva que se caracteriza por la rapidez en el cambio de planos. Se trata de una cámara convencional: primeros planos para la expresividad de los personajes, abundancia de planos medios en las escenas dialogadas y planos generales para los escenarios. Cámara que de a ratos, sobre todo en los momentos musicales y en la escena de danza, se acerca al registro del videoclip.

La narración se inicia con un plano general de una de las calles del pueblo antes del amanecer. Esta imagen de los escenarios en plano general se repite con diferentes variantes: la fachada de las casas, la comisaría, el galpón donde guardan el tren de la alegría, los típicos silos para almacenar el maíz, etc. Planos donde casi no aparece gente, no hay representación del pueblo, sólo algún que otro vecino que interactúa con los protagonistas (el policía que no le toma a Marcos la denuncia del robo del tren, la vecina que le compra una torta a Olivia), o como “relleno”, en la celebración del cumpleaños de Vicky.

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Bien de familia se presenta como historia individual, de una familia, no hay representación de comunidad alguna. Retomando el aspecto narrativo, la situación inicial es la muerte del padre y los preparativos del velorio en la casa de los hermanos. Olivia limpia y ordenada un mueble con fotos familiares. Es el personaje que “controla” el mundo familiar y se apresura a tomar decisiones en nombre de los otros hermanos: “El tren no se vende”, sentencia. Profesora de danza clásica que viaja en secreto a otro pueblo para bailar en distintos boliches, y repostera del pueblo, es quien abre el primer tema musical: “todo listo y ordenado nada puede fallar hoy, todo está bajo control”. Luego es el turno de  Vicky, la menor, quien  intenta hornear una torta y se le quema mientras canta: “yo solo quiero saber si de algo sirve probar, intento y vuelvo a caer es tiempo ya de cambiar”. Se plantea el conflicto interno del personaje, la hermana menor que busca una identidad diferente a la de Olivia. En ese camino, la ayuda la tía Úrsula (Lucila Gandolfo), especie de bruja new age. Llega el turno de la presentación de Marcos, viajando en micro camino al pueblo:”dejaré que el tiempo me ayude a sanar, ya  no tener que escuchar esas voces que me impiden continuar”. Se propone superar las humillaciones a las que lo sometía el padre, cuando lo obligaba a disfrazarse de gallina para divertir a los chicos pasajeros del tren de la alegría. En antagonismo con Olivia, prefiere vender el tren que le trae tan malos recuerdos.

Hasta ahora, un comienzo clásico: presentación del ambiente donde transcurre la acción, la localidad de Alberti; psicología de los personajes y su conflicto interno; situación que dispara el conflicto entre ellos. En cuanto a la música, las canciones a veces son dialogadas entre personajes, otras expresan la soledad del personaje con su conflicto interno. La música instrumental es casi omnipresente, al igual que los colores brillantes. Estos aspectos estéticos, temáticos y de estructura narrativa hacen que Bien de familia se asemeje a las series televisivas infantojuveniles musicales que surgieron en los noventa de la mano de la productora Cris Morena: Chiquititas, Verano del 98, Rebelde Way, Casi Ángeles, entre otras. Series que tienen como denominador común la reproducción de personajes estereotipados que, con variaciones mínimas, se observan en la película: la reprimida que al final se suelta y no es tan mala como parece; la chica ingenua e insegura; el chico torpe y bueno; el galán que con su sola presencia conquista a la bella dueña del vivero del pueblo, y además es el típico porteño (Marcos se queja de que las farmacias están cerradas porque en el pueblo duermen la siesta).

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Volviendo a la escena del velorio, aparece una vecina portavoz del mandato social: “A ver si ahora la ayudas a tu hermana”, le recrimina a Vicky. Se produce un evento cuya lógica no responde a una causa y efecto realista sino a “la magia”. Vicky responde en voz baja: “Ojalá se te caigan todos los dientes”. De inmediato llega la tía Úrsula y le advierte: “Cuidado con lo que deseas, lo podés conseguir”. En efecto, la vecina pierde la dentadura, que va a parar debajo del ataúd del padre. Por lo tanto, se aprecia otra característica que comparte con los productos televisivos mencionados: el elemento mágico o maravilloso, que evoca a las adaptaciones de Disney de los clásicos infantiles de los hermanos Grimm. En este caso, de la mano de tía y sobrina, aprendiz de bruja, el componente maravilloso o mágico influye en la acción: encuentran el tren escondido en el bosque por medio de un encantamiento con cuencos y ayudan “a cambiar” a Olivia con una pócima. Luego de tomarla se produce un punto de inflexión en el personaje, reflexiona sobre su accionar y decide cambiar: “En el miedo yo me escondí, me encerré y me enceguecí, el silencio todo calló, pero un ruido despierta hoy, ya no más ya no voy a decirme que hacer”. Se utiliza el clisé de presentar al personaje en las escenas sucesivas con el pelo suelto, mientras que lo lleva recogido en el resto de la película.

Como es de esperar, Bien de familia termina con final feliz en el que los conflictos familiares y personales se resuelven, armonía narrativa que concuerda con la apuesta a la prolijidad técnica de la cámara.

Bien de familia, una película musical (Argentina, 2015), de María Eugenia Fontana, c/Celeste Sanazi, Delfina Oyuela, Eliseo Barrionuevo, Federico Fernández Wagner, Jimena Gonzalez, Lucila Gandolfo, 79′.


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