40 Acres es todo lo que está bien ahí donde Una batalla tras otra (One battle after another, Paul Thomas Anderson, 2025) se acobarda. Por eso el Oscar -en la Era Trump- al mejor guion adaptado y a mejor película fue para el cuasi bodrio del gran[1] Paul Thomas Anderson. Por eso también a la película de R.T. Thorne ni siquiera la estrenaron en los cines argentinos siendo que, ahora, recién, sale en Netflix sin mayor pompa que el agregado del fin de semana.

            40 Acres despliega de manera dura, potente, toda la agenda progre, pero de forma inteligente, sin golpes bajos, parodias, ni lugares comunes; con acción, muertes, balas, filos, golpes, caníbales, familia, memoria, mucha sangre, una madre, su compañero, sus hijos, su granja y lo que de afuera los amenaza y, literalmente, les quiere quitar todo en la vida: lo único que tienen, lo único que les queda, lo único por lo que vale realmente la pena pelear.

            40 Acres habla de distopía, de maltrato animal, de veganismo, de familias multiculturales, de matriarcado, de feminismo, de la tecnocracia perenne, de los pueblos originarios, de laburar la tierra, de defenderla con las armas, de blancos invasores, de la ausencia y especulación del Estado incluso en los peores momentos, de búsqueda de la identidad, de traidores y traiciones, de amor, de despertar sexual, de negros e indios recuperando lo que fue de ellos desde que “América” se transformó en América -ya sin comillas- luego de sus genocidios y esclavitudes, de violencia sin mediaciones estúpidas, de disciplina, de lecturas profundas, de estudiar, de matar, de compartir, de aprender a matar, de sobrevivir, de un turbio “estar” kuscheano a pesar de la careteada del “ser” heideggeriano.

            40 Acres habla y muestra en un tour de force por momentos agobiante (pero maravilloso) en su despliegue de tiros, sangres, mutilados, tácticas, reflexiones, todo en plural, lo “importante” de la vida a pesar de la vida misma. A pesar de su violencia y fugacidad.

            40 Acres es la extraordinaria de Danielle Deadwyler (Hailey Freeman) haciendo de una madre de armas tomar, literalmente, que hace lo único que puede hacer para sobrevivir por más políticamente incorrecto que eso sea. Por más que en esa época donde los animales desaparecieron de la Tierra por un hongo que los mató y prácticamente toda la humanidad pasa hambruna, no existiera nada político excepto la familia. La preservación y los vínculos de la misma.

            40 Acres saltea cualquier Freud con sus triángulos y va directo a la masmédula de la supervivencia más primaria del hombre antes de ser tribu e, inclusive, clan: la familia, el de al lado, el de la misma sangre tomando las armas para defender cualquier amenaza y/o ataque externo sin pensarlo dos veces; matando antes que negociando sabiendo que esa negociación -en una era sin política- es pura infamia, pura trampa.

            40 Acres merodea, pero no cae en el facilismo de la ley del más fuerte. Cae en la necesidad de la ley del mejor organizado. De la refundación de lo comunal/comunitario antes que lo social/civilizado.

            40 Acres no apareció en los Oscars donde Sinners (Ryan Coogler, 2025) ganó varios porque negros gánsters matan vampiros blancos. ¿El mismo Oscar que ganó Denzel Washington siendo un negro policía corrupto en Día de entrenamiento (Training day, Antoine Fuqua, 2001) y no cuando fue Malcom X (Spike Lee, 1992)? Posiblemente. Y eso hace entender por qué 40 Acres no estuvo siquiera nominada cuando una familia ensamblada entre una matriarca negra y un indio con presencia se le plantan a un ejército de blancos caníbales cuya apariencia es muy (¡muy!) MAGA tomando el Capitolio yanqui 2021 después de la derrota de Trump.

            40 Acres atrapa, emociona, tensiona y, sobre todo, no negocia. Es lo que es y es lo que hay. Es pura potencia. Es, en definitiva, un gran debut en el cine para R. T. Thorne. Es, sin dudas también, la gran película yanqui del 2025 por más que sea canadiense filmada por un canadiense; por más que los cines argentinos, al menos, se la hayan perdido y ahora se la pueda disfrutar por una plataforma digital… una que, sin dudas también, le queda chica.

40 acres (Estados Unidos, 2024). Dirección: R.T.Thorne. Guión: R.T.Thorne y Glenn Taylor. Fotografía: Jeremy Benning. Edición: Sandy Pereira y Dev Singh. Elenco: Danielle Deadwyler, Kataem O’Connor, Michael Greyeyes, Milcaina Diaz Rojas, Leenah Robinson. Duración: 113 minutos.


[1] Una cosa (película) no quita la otra…

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