¿A quiénes se dirige Goyo Anchou con su recientemente estrenada El triunfo de Sodoma? Si una respuesta apresurada piensa en un determinado público, confunde un acto rebelde que puede estar destinado sólo a una minoría, con la irreverencia estructurada que es este contundente material, cuyos destinatarios son todes. La bastardilla viene a cuento del lenguaje inclusivo que se despliega a lo largo del material, y es pertinente destacarlo a modo de código extendido, no confinado. Más allá de que cada cual en su vida lo incorpore o no, lo insoslayable es que “todes” amplía el espectro, desde la idea de multiplicidad: la punta de lanza de lo inclusivo que deja en evidencia el habitual lenguaje binario. Quien ya forme parte del universo inclusivo gay, lésbico, trans, queer, con sus alternativas comunicacionales y sexuales, encontrará en esta gran investigación de cuatro años y medio un mundo conocido. Pero el material busca, en modo explícito, interpelar. Y si interpela, lo hace a quienes se encuentran fuera de aquellas categorías. Por lo tanto, es el público heterosexual quien tiene la gran oportunidad del estado de pregunta al que puede llevarlo la película desde su propuesta perceptual: es quien se encuentra muy por fuera del entre nos del código establecido durante casi una hora y media. Porque el hétero, más específicamente el varón, es quien recibe el mayor cachetazo. Un golpe como oportunidad para pensar y repensar cada uno de los tópicos que se despliegan en el trabajo: la lucha emancipatoria de las mujeres, el sexo gay, el universo trans y una extensión hacia quienes la película incluye como otro grupo de víctimas del sistema: las vacas. Anchou incluye la denuncia de su matanza desde una mirada ecologista.

El triunfo de Sodoma se encuentra concebida a partir de la integración de registros ficcionales, imágenes de películas clásicas, fragmentos documentales, expresivos, a partir de una intervención y mutación constante de la imagen. De este modo, como pancarta de presentación, en amplia tipografía a color sobreimprime en cuadro“LA SIGUIENTE PELÍCULA PUEDE HERIR LA SENSIBILIDAD DE LES ESPECTADORES”. Dicha “advertencia” no pretende su mera función informativa, sino que es la punta de lanza de una de las estéticas desplegadas en el material, donde las leyendas a modo de proclamas militantes explícitas se encuentran constantemente, siempre en color. La fuerte pregnancia es trabajada de diversas formas, no solo por medio de la tipografía. El levante entre dos tipos incluye proclamas, alegorías directas al hecho político del vínculo mismo (“La heterosexualidad es una enfermedad para el espíritu”), lenguaje explícito y escenas sexuales en la misma dirección con masturbaciones en plano detalle de modo persistente en el plano, más otros aspectos visuales de la relación. El sentido estético político es el del posporno; de hecho se incluyen escenas con performers de este movimiento artístico.

Y si de política se trata, los primeros minutos de película aprovechan un registro documental del director durante el Encuentro de Mujeres en Mar Del Plata en octubre de 2015 en donde se encontraba. En el mismo estalló una represión contra las manifestantes, a partir del choque de las feministas con grupos católicos frente a la Catedral. La anterior tipografía inicial, y a unos minutos la manifestación gaseada, no hacen más que poner en evidencia al enemigo de entrada. Más allá de que el enemigo en sentido extendido, es el hecho mismo del capitalismo, sostenedor acérrimo del patriarcado. A modo de manifiesto, una voz en off proclama cuestiones como “… destruir el sistema político, económico (…), o “reescribir la Constitución”. Y en clave entre la desesperación y la poética, refiere a “Heteronormas que matan de bulimia a las adolescentes que languidecen de melancolía, engañadas…”. Más adelante, en un tramo que refiere al universo trans, aparece Britney, quien antes era Sebastián. Denominada “La Reina de la castración” (refiere en forma directa a “salir a cortar pijas”), vincula el hecho de devenir mujer con la tierra: “La tierra es madre, es mujer”. E inmediatamente: “… la madre tierra, la madre vaca” (…) “No hay feminismo sin ecología”.

Uno de los tramos más expresamente ficcionales es el de la lectura del manifiesto llamado “Plan de operaciones Revolucionarias”, una relectura de Mariano Moreno desde el feminismo y contra el hombre hétero, el patriarcado y la familia tradicional. Sobreimprime en pantalla: “La pija es antirrevolucionaria”. La función más extendida del falo como centro aparece subvertida: exhibido en plano detalle cuando pertenece al mundo gay, y como enemigo confinado al fuera de campo si refiere al dominio heterosexual.

Sin lugar a dudas, el trabajo de Goyo Anchou es el resultado de una militancia que se ocupa de provocar, muy lejos de una rebeldía de efecto efímero que solo llevaría a una tibia reflexión. El habitual sentido negativo de Sodoma aquí es subvertido desde imágenes de las que no se puede salir indemne.  

El triunfo de Sodoma (Argentina, 2020). Duración: 82 minutos. Disponible en: https://docbsas.com.ar/


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